Mostrando entradas con la etiqueta comunistas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta comunistas. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de mayo de 2011

¿Por Qué Hay Violencia?


1.-Porque siempre la ha habido en Chile. En el siglo XVI la aportaban las huestes de Michimalonco. En el siglo XXI la aportan los "encapuchados". ¿De qué partido o sector son los encapuchados? Usted lo sabe y yo también.

2.-Porque en Chile las cosas se obtienen mediante la violencia. Quienes no la ejercen no obtienen nada. Ahí tiene usted a los presos políticos uniformados. Sólo hacen respetuosas peticiones y nadie les hace caso. Los uniformados activos no hacen nada al respecto. Las peticiones y manifestaciones de los uniformados en retiro, que sí los respaldan, son hechas todas en "términos respetuosos y convenientes". Y nadie las tiene en cuenta. Los jueces se burlan de las leyes cuando juzgan y condenan a uniformados. Eso se llama prevaricación, pero ese delito judicial queda impune. Es que sin violencia ninguna protesta vale de nada.

3.- Porque los movimientos callejeros "pacíficos", sabiendo todo lo anterior, llaman a desfiles en la certeza de que los "encapuchados" les aportarán la violencia que necesitan. Es una actitud muy hipócrita de los organizadores, pues saben y siempre han sabido que los "encapuchados" harán lo suyo y que ese clima de violencia hará que sus peticiones sean oídas. Les deberán el éxito a ellos.

4.- Porque las autoridades son débiles y ceden ante la violencia. No la confrontan. Michelle Bachelet llegó a sancionar a carabineros que reprimieron con energía la violencia. Luego, los carabineros no la reprimen con energía. Nadie les hace nada a los "encapuchados". Son centenares o miles, pero sólo resultan detenidas unas decenas de personas generalmente inadvertidas, pues los guerrilleros urbanos son expertos y escapan.

5.- Porque hay impunidad política y judicial para el extremismo. Todos los terroristas del período 73-90 fueron indultados. Ahora los jueces de garantía dejan libres a los detenidos en las revueltas callejeras. En los últimos hechos de violencia se vio participando activamente a una terrorista comprobada, a la cual se procuró procesar en el "caso bombas", pero fue dejada en libertad por los jueces.

6.- Porque los medios de comunicación son favorables a los violentistas y siempre encuentran una interpretación para decir que su causa es "legítima", "noble" o "justa" y a lo más que llegan es a decir que los procedimientos de los violentistas son "equivocados", pero su conducta se debe a las desigualdades e injusticias sociales.

7.- Porque, desde que comenzaron las protestas con violencia, en 1982, el mundo ha condenado a los gobiernos que reprimen a los extremistas callejeros "encapuchados". Por eso los gobiernos no se atreven a reprimirlos. Total, no es el patrimonio de los gobernantes el que sufre, sino el de los municipios o de los comercios saqueados. Ni son los familiares de los gobernante los agredidos, sino los carabineros, que, dicen, "están para eso".
    ¿Cómo no va a haber violencia, si todos se inclinan ante ella? El milagro sería que no la hubiera.

sábado, 21 de mayo de 2011

Un Buen Discurso de Centroizquierda

Sábado 21 de mayo de 2011.
Hoy fui a un foro de CNN sobre el Mensaje y allí los telespectadores votaron por twitter: el 57 por ciento lo encontró malo y el 43 por ciento bueno. Yo lo encontré bueno, pero fue un discurso de centroizquierda. 


Más Estado, dos nuevos ministerios (Deportes y Desarrollo Social, como si sin un ministerio no se pudiera hacer deporte ni alcanzar progreso social). Otra Superintendecia (de Educación Superior). Otra Subsecretaría (de Derechos Humanos ¿cómo se le pasó eso a la Michelle?).
No hemos podido dejar de estar gobernados por las ideas de izquierda. 




El Mensaje mostró datos sobre mejoría de la gestión. Es verdad que ha mejorado, porque, aunque el Presidente tiene ADN de centroizquierda, gobierna con la derecha, es decir, con la mejor gente, así es que el Estado funciona mejor. De eso no cabe duda. Pero es injusto que el mérito se lo lleve él, cuando es de la gente de derecha, que no piensa como él.
Cuando el ADN se le hizo inocultable fue cuando un diputado socialista (De Urresti) le recordó a gritos al diputado Carlos Lorca, caído durante el Gobierno Militar. Entonces el Presidente le dijo, con vehemencia (lo anoté): "Por supuesto, lo conocí, lo quise, lo admiré". 



Lorca era socialista, el partido de la UP más comprometido con la lucha armada para tomarse el poder, ejercerlo totalitariamente y no dejarlo nunca más, al estilo Cuba. ¿Eso admira Sebastián Piñera?

Yo creo que él va a seguir por la senda de un Estado cada vez más grande, más gastador y más poderoso. Eso está en la base de su pensamiento socio-económico. Cuando era candidato, declaró (y yo lo memoricé y lo cité muchas veces procurando que la derecha no cometiera el error de llevarlo como candidato): "Soy partidario de un Estado fuerte, poderoso, que controle, norme, regule y supervise".




Pues bien, eso es lo que está pasando. El Estado nunca había llegado a ser tan grande. Y como la Providencia ha querido que estemos en tiempos de prosperidad casi sin precedentes, con el cobre a más de 4 dólares por libra, como acreedores de los Estados Unidos (tenemos 16 mil millones de dólares en papeles del US Treasury), el Estado seguirá creciendo en ministerios, subsecretarías y superintendencias. Por eso el Presidente se vanaglorió de darle 69 mil millones de pesos al año a entidades de extrema izquierda encargadas de desvirtuar la memoria histórica y promover el lavado de cerebros de los chilenos (Instituto de Derechos Humanos, Museo de la Memoria de Bachelet).



Bueno, es lo que hay. Si con plata se compran huevos, también con plata se puede sostener un Estado socialista cada vez más grande. ¿La plata para la gente y no para el Estado? Eso es puro derechismo. Si eso se hiciera, no habría pobres, la educación privada para todos nos haría dar un salto en el progreso y la instrucción de los chilenos y la salud privada permitiría que todos, hasta los más pobres, tuvieran un excelente plan de isapre, aparte de que todos los hospitales serían privados y como las mejores clínicas privadas.


Pero, claro, ese sería otro país, un país de derecha. Por ahora, contentémosnos con un Presidente y un país de centroizquierda, porque, como hay plata, es un lujo que podemos darnos, podemos ampliar las plantas burocráticas y contratar más funcionarios. Y darles algo a los pobres, aunque tengan que esperar a otro gobierno (de derecha) para que la plata de verdad les llegue a ellos.









Publicado Por Hermógenes Pérez de Arce.

sábado, 7 de mayo de 2011

El Pueblo Británico No Quiere Proporcionalidad

Sábado 7 de mayo de 2011.
La noticia de que un proyecto de los liberal-demócratas británicos para sustituir el actual sistema electoral uninominal (first-past-the-post )vigente en el Reino Unido, por otro que introduzca la proporcionalidad, haya sido ampliamente rechazado en un plebiscito, donde un un 68% votó por mantener el sistema actual, debería hacer meditar a quienes son, por auto designación, los tutores de la democracia chilena.


En efecto, ellos han estado desde hace mucho tiempo clamando por derogar el sistema binominal y reemplazarlo por otro proporcional. Incluso, en uno de sus despliegues más notables de contorsionismo político, el entonces candidato Sebastián Piñera ofreció al Partido Comunista propiciar tal reforma, según lo reveló en 2009 el actual diputado de ese partido, Guillermo Teillier. 
Pues éste, aparte de cultivar vínculos con las FARC y la CAM, también dedica tiempo a estudiar la manera de que su colectividad obtenga cargos de representación popular sin tener suficientes votos, cosa que le deniega el sistema binominal pero sí podría granjearle uno proporcional. De momento, la DC y el genial Eduardo Frei se lo posibilitaron en 2009.

Por otra parte, los críticos del binominalismo consiguieron consagrar la proporcionalidad en las elecciones municipales, pero se encontraron con la sorpresa de que los resultados de las mismas no resultaron sensiblemente distintos de los que arrojaban las elecciones parlamentarias sometidas al sistema binominal. Todo cacique político, aunque tenga pocos indios, aspira a formar un partido propio, cosa que no le resulta posible bajo un sistema mayoritario, pero sí habiendo proporcionalidad. Si ésta se consagrara en las elecciones parlamentarias, a corto plazo tendríamos un mutipartidismo desatado.


El resultado del plebiscito británico revela que los anhelos de consagrar semejante sistema no son del pueblo elector, sino de los políticos profesionales y sus partidos, que siempre han preferido evitar el sufrimiento de tener que repartirse pocas candidaturas, como son las que ofrecen los sistemas mayoritarios. 
Para la conveniencia de los países y la convivencia democrática son mucho más efectivos dichos sistemas, como el uninominal y el binominal, porque les dan estabilidad y orden, reducen las posibilidades negociadoras de los políticos profesionales y hacen desaparecer las posturas extremas. Unas y otras resultan maximizadas cuando hay muchos partidos, pues hasta los más pequeños entre ellos eligen cargos y pasan a ser decisivos en las votaciones parlamentarias estrechas (son el fiel de la balanza), y de este modo pueden negociar muy rentablemente.


Lo que debe reformarse en el sistema electoral no es, pues, su carácter mayoritario, sino el oligopolio que la legislación garantiza a los partidos políticos, del todo inconstitucional, porque la Carta dice que los independientes y los partidos tendrán los mismos derechos en las elecciones. 
Esto, en la práctica, no es así, porque las leyes electorales no han respetado esa igualdad consagrada en el precepto constitucional y les han dado privilegios a los partidos, que les garantizan exclusividad en el manejo de la autoridad política.


Sin duda, si el sistema binominal operara simultáneamente con una legislación que diera los mismos derechos a los independientes (es decir, a cualquier ciudadano) que a los militantes de partidos y a los partidos mismos, en la presentación de candidaturas y en los escrutinios, el régimen electoral sería mucho más democrático.
Ésa debería ser la reforma electoral para perfeccionar nuestra democracia. Lamentablemente, no llegará a ser propuesta, pues nunca los partidos admitirán que siquiera se discuta un proyecto que les signifique perder el control que hoy tienen de los poderes públicos por la vía electoral.



Publicado por Hermógenes Pérez de Arce.

El Discreto Cambio de la Justicia

Viernes 6 de mayo de 2011
Un descubrimiento que se me ha revelado patentemente en las últimas décadas es el de que la justicia está politizada en todas partes. Yo creía que lo estaba sólo en Chile, pero el juicio al ex Presidente Pinochet en Inglaterra me demostró que allá también, aunque menos que acá. Pues los jueces ingleses, politizados y todo, se preocupaban, al menos, de encontrar siquiera algún resquicio legal para probar la responsabilidad y condenar, en cambio a los de acá no les importa nada lo que digan las leyes o, a veces, hasta la verdad de los hechos, con tal de dictar sentencias condenatorias "políticamente correctas". 


Por ejemplo, el juez Guzmán no vacilaba en procesar, en el caso de la comitiva del general Arellano (que estudié en detalle y respecto al cual publiqué un libro), contra toda evidencia y legalidad, riéndose de la verdad, la amnistía, la prescripción y la cosa juzgada. En cambio, los jueces ingleses se preocuparon de encontrar aunque fuera un solo caso que no cayera bajo la prescripción (y lo encontraron: el de un muchacho abatido por carabineros una noche en Curacautín, en diciembre de 1988, al filo de la prescripción) para inculpar a Pinochet y acceder a entregarlo a la justicia española.




En Estados Unidos, hace un quinquenio, se presentó una querella contra el ex mayor Fernández Larios (asilado allá) presentada por los familiares de un fusilado en Copiapó, en 1973. Éste había sido ejecutado por uniformados del regimiento local y sin ninguna participación de Fernández, que a la sazón se encontraba comprobadamente en Santiago. Como las pruebas de esto eran claras y yo se las había entregado a un hermano de Fernández Larios, no tuve dudas de que la justicia norteamericana no podría condenarlo. ¡Pero lo hizo! Evidentemente, la "corrección política" era tan fuerte allá como acá para imponerse sobre la verdad, la justicia y la legalidad.



Ahora, en Chile, el mismo fenómeno de la influencia política en los fallos se está registrando de manera sutil y paulatina en sentido opuesto: han sido dictadas nuevas sentencias contra uniformados, igualmente contrarias a derecho y, muchas veces, contra la verdad de los hechos, pero (un cambio muy importante) admitiendo que los uniformados víctimas de la prevaricación cumplan sus penas bajo el régimen de libertad vigilada y no en presidio.


¿Que ha sucedido? Que en el país hubo un cambio político. Ahora hay un gobernante que, si bien no cumplió su promesa de instar por conseguir que en los juicios contra uniformados se respetaran las leyes, al menos no está interesado en que sean condenados, como lo estaban los anteriores gobiernos de izquierda. Entonces los jueces siguen prevaricando igual que antes, pero con menos saña: por lo menos los ilegalmente condenados no quedan tras las rejas. Los impolutos magistrados chilenos se hacen eco de un sutil cambio político.




Claro, es verdad que ya en Chile casi nadie queda tras las rejas. Todos los procesados del "caso bombas" han dejado de estar en prisión preventiva, siendo que si alguien representa "un peligro para la seguridad de la sociedad", son ellos. Ahora están "presos" en sus hogares. (De paso, es digno de anotarse que, desde que la fiscalía empezó a operar contra ellos, dejaron de estallar bombas. ¡Aleluya!).




Ni siquiera Colombia ha podido conseguir que el comunista-FARC chileno Manuel Olate le sea extraditado, porque un juez de izquierda, lógico, rechazó la solicitud de extradición. El gobierno colombiano ha apelado ante la Corte Suprema. 


De paso, como se publicó el jueves 5 en "El Mercurio", un jefe policial colombiano desplegó ante el tribunal el organigrama de los nexos de las FARC en Chile y nombró específicamente a dos diputados comunistas, Guillermo Teillier (quien en años pasados fuera el "encargado militar" de su partido) y Hugo Gutiérrez, como vinculados a dicha guerrilla. Pero, por supuesto, nadie acá hará nada al respecto. Al contrario, se considera casi natural que los comunistas estén vinculados a la guerrilla.





 Si yo tuviera la "experticia" computacional necesaria, insertaría aquí mismo la foto de un sonriente Sebastián Piñera en La Moneda junto a sus invitados Teillier, Gutiérrez y otro diputado del PC, Lautaro Carmona. Este último, para no desmerecer, apareció frecuentemente mencionado en los e-mails del caído jefe de las FARC, Raúl Reyes, a quien el ejército colombiano liquidó en territorio ecuatoriano como si hubiera sido un Bin Laden cualquiera.
Teillier, incluso, se ha pavoneado en la Cámara de su participación en la internación clandestina de armamento terrorista en la caleta de Carrizal Bajo, en 1986. 




En Chile el terrorismo de extrema izquierda goza de "carta blanca". Recordamos ahora al cabecilla del atentado de 1986 contra el Presidente Pinochet (en el cual fueron asesinados cuatro uniformados), César Bunster, departiendo en La Moneda amablemente con la entonces presidenta Bachelet. Claro, había más de algo en común en el pasado de ambos. Típico chileno: terroristas libres, militares presos.




En medio de todo esto, vaya, pues, como una buena noticia la de que se está empezando a dar el fenómeno de uniformados, siempre condenados contra la ley y la verdad de los hechos, pero ahora, al menos, con el beneficio de la "libertad vigilada". ¿Gracias a qué? A que los vientos políticos están soplando en una dirección levemente diferente de la que tenían en el pasado.


Publicado Por Hermógenes Perez de Arce

miércoles, 4 de mayo de 2011

"Cuerpos Lanzados al Mar"

Martes 3 de mayo de 2011.
La gente de izquierda se ha referido a una supuesta similitud de la conducta norteamericana de dar muerte a Osama Bin Laden y lanzar su cuerpo al mar, con alguna presunta acción del Gobierno Militar chileno de eliminar a terroristas y subversivos y hacer lo mismo con sus cuerpos.

No hay tal similitud. La verdad histórica a ese respecto ha sido alterada al gusto de la izquierda. Pero esa verdad tampoco es halagüeña para el Gobierno Militar, aunque difiera de la que han fabricado sus adversarios.
En mi libro "Terapia para Cerebros Lavados" he reproducido las resoluciones de la Junta de Gobierno que ordenaban a todos los efectivos uniformados evitar abusos contra las personas. No obstante, el mismo 11 de septiembre de 1973 se había dictado bandos que castigaban con la ejecución en el lugar de los hechos de personas sorprendidas portando armas o atacando a los uniformados. Como eso diera lugar a excesos y abusos, se dictaron posteriormente las resoluciones antes referidas, ordenando respetar los derechos de los detenidos y de la población en general. 


De los dos mil y tantos muertos de que dio cuenta el Informe Rettig (que una posterior comisión "de reparación y reconciliación" hizo subir a 3.197), más de la mitad se produjeron entre el 11 de septiembre y el 31 de diciembre de 1973. En esos primeros meses hubo ejecuciones clandestinas y sin orden superior. Casos típicos fueron los producidos en la gira de la comitiva del general Arellano, en Antofagasta y Calama, durante la cual y sin conocimiento de éste, como probé documentadamente en mi libro "La Verdad del Juicio a Pinochet", se dio muerte ilegalmente a decenas de detenidos. Justamente el primer juicio a Pinochet en Chile se basó en el actuar de miembros de la citada comitiva, que procedieron por su cuenta y sin orden superior.


Tras esos casos, indeseados por la Junta y cuyo detalle ésta desconocía, se procedió a enterrar los restos de los fusilados ilegalmente, y los comandantes locales o superiores jerárquicos de quienes los cometieron no hicieron uso de sus atribuciones para castigarlos. Optaron por ordenar que los muertos fueran enterrados y atribuirlos a alzamientos o fugas inexistentes. Hechos como ésos tuvieron lugar en diferentes puntos del país, pero fueron excepcionales y nunca llegaron a conocimiento detallado de los miembros de la Junta.


En 1978 aparecieron sorpresivamente los restos de personas ejecutadas y cuyos cuerpos fueron enterrados en una mina y unos hornos abandonados en Lonquén. El hallazgo produjo conmoción nacional e internacional. Nadie sabía de esas muertes. Se abrió un proceso y se comprobó que los autores habían sido carabineros de baja graduación de un cuartel local, de cuya actuación no tenían conocimiento ni siquiera los oficiales del mismo cuartel policial. Hubo otro hallazgo de restos en la Cuesta de Barriga, sin que nadie tuviera información, salvo los que habían ejecutado a los allí enterrados.


Entonces la Junta, junto con tomar conocimiento de estas situaciones, al parecer temió que continuaran revelándose otras similares, que harían desmerecer interna e internacionalmente su imagen, y decidió llevar a cabo una investigación interna y confidencial entre todos los efectivos de las ramas armadas para que, con la garantía de impunidad que brindaba la Ley de Amnistía de 1978, revelaran cualquier caso que conocieran de ejecuciones y subsiguientes inhumaciones ilegales.


Yo he conversado con un oficial que recibió ese encargo para las localidades donde se había desempeñado en 1973, que hizo las averiguaciones correspondientes y, en virtud de ellas, encontró lugares de entierro de restos de ejecutados ilegalmente. Estos, en algunos casos, figuraban incluso en sentencias de tribunales militares de tiempo de guerra, pero los cuerpos no habían sido entregados a sus familiares. 


Ahí las autoridades del Gobierno Militar tenían dos opciones: una, dar a conocer públicamente todas estas situaciones, entregar los restos a familiares, si es que la identificación de ellos era factible, y precisar públicamente todo lo sucedido, declarándolo amparado por la amnistía; o, dos, hacer desaparecer esos restos, a sabiendas de que, si bien las muertes no habían sido ordenadas por las autoridades superiores del Gobierno Militar, tal ocultamiento no sólo envolvía un acto ilegal, sino que, si llegaba a darse a conocer, resultaría lapidario para la imagen del Gobierno Militar.


Lamentablemente, éste optó por la segunda alternativa, y es una responsabilidad suya que no se puede desconocer. Así, metódicamente, se fueron desenterrando restos de ejecutados ilegalmente, y fueron lanzados al mar.
Lo único que puede decirse en defensa de la Junta es que ella no había ordenado ni deseado esas muertes. Ni siquiera las había encubierto en primera instancia, pues estaba entre las atribuciones de los comandantes de las guarniciones (y no de la Junta) haberlas evitado o, si se habían producido contra sus órdenes o sin su conocimiento, haberlas investigado y, en su caso, castigado.


Lo que quiero decir es que no hubo una política de ejecutar personas y lanzarlas al mar. Nunca hubo una orden como la que dio el presidente Obama respecto de Bin Laden y la disposición de sus restos. 


Lo que hubo en Chile fue propiamente una revolución donde varias decenas de miles de uniformados se enfrentaron a dos decenas de miles de irregulares armados, y durante un breve período hubo casos en que "las instituciones no funcionaron" como lo indicaban sus propias normas y reglamentos. 
Pero nunca existió una orden de ejecutar ilegalmente personas ni de, acto seguido, lanzar sus cuerpos al mar.



Publicado por Hermógenes Pérez de Arce

lunes, 2 de mayo de 2011

El Beato Juan Pablo II y Chile

Domingo1º de mayo de 2011.


 Juan Pablo II quiso venir a Chile porque sabía exactamente lo que había ocurrido acá antes y después de 1973 y conocía la verdad de lo que estaba ocurriendo en 1987. 


Su visita era "políticamente incorrecta", porque la izquierda mundial, que manejaba y maneja las comunicaciones y determina el curso de la corriente dominante en la opinión pública universal, había decretado la condena mundial del Gobierno Militar chileno y en particular del Presidente Pinochet, jamás habría tolerado que Juan Pablo II hubiera venido a darle un espaldarazo. Pero vino y se lo dio, apareciendo junto a Augusto Pinochet en un balcón de La Moneda ante una multitud en la plaza de la Constitución, en una imagen que dio la vuelta al mundo y valía más que mil mensajes de la propaganda contraria a aquél.

Es que Juan Pablo II tenía en Chile a un amigo, contemporáneo, sacerdote y polaco, el padre Bruno Rychlowski, que residía acá y, como la casi totalidad de los europeos residentes y conocedores de la realidad interna, era un ardiente partidario y defensor del Gobierno Militar. El padre Bruno hablaba frecuentemente con su amigo Carol Wojtila y lo mantenía informado de la verdad de lo que sucedía en Chile... y en la Iglesia chilena; y de quiénes eran, realmente, los "buenos" y los "malos".


Recuerdo, en particular, que cuando los izquierdistas de la Vicaría de la Solidaridad quisieron montar toda una escena susceptible de aprovechamiento político con el tema de los derechos humanos, Juan Pablo II los dejó con un palmo de narices. Ni siquiera entró al local, interrumpiendo la diatriba de algún funcionario, que pretendía recibirlo con una proclama contra el gobierno, con un gesto y diciéndole "ya sé, ya sé" y marchándose sin ingresar a la escenificación preparada por los defensores del extremismo.


Porque sabía que el extremismo se había enseñoreado de esa Vicaría, que ella prestaba auxilio logístico (clínicas) y jurídico (defensas judiciales) a los terroristas del FPMR, que en los años 1985 y 1986 cometían los peores crímenes contra las personas y sus derechos humanos. Tanto que el Archivero de la Vicaría era, a la vez, alto dirigente comunista y jefe del FPMR, cosa que sólo se supo cuando los servicios de seguridad detuvieron a un frentista, Bruno Malbrich, quien confesó palmariamente que había sido reclutado para el FPMR en la Vicaría y por el Archivero de la Vicaría, José Manuel Parada.
El extremismo, durante la visita papal, procuró crear un escenario de violencia que diera la vuelta al mundo cuando Juan Pablo II presidió una Misa multitudinaria en el Parque O'Higgins, pero el gobierno tuvo buen cuidado de evitar cualquier represión y dejó que los extremistas llegaran hasta a amenazar la seguridad del Pontífice, que así reafirmó "de visu" su convicción acerca de quiénes eran los reales culpables de la violencia en Chile, los extremistas de izquierda. 


Juan Pablo II fue un milagro histórico, pues su pontificado fue decisivo para provocar la caída del que Ronald Reagan tan acertadamente describiera como "Imperio del Mal", que provocó, según los investigadores franceses del "Libro Negro del Comunismo", cerca de cien millones de muertos en el mundo. No por nada un asesino a contrata quiso poner término a su vida, sin que hasta hoy se haya aclarado a qué intereses servía, pero cabe sospechar a cuáles convenía su muerte.



Publicado por Hermógenes Perez de Arce

miércoles, 27 de abril de 2011

Tal Vez No Debería Escribir Hoy...

Miércoles 27 de abril de 2011
...porque hay demasiados temas y esto puede terminar en "pot-pourri". Desde luego, algunos de mis temas favoritos, como los discursos del Presidente. Por ejemplo, el que ayer describía "La Segunda", en el curso del cual, en el sur, prometió que estaría terminado este otro año un puente que fue terminado el año pasado. ¿Quién documenta al Presidente? 


O el de hoy, cuando se apersonó en el entierro de Gonzalo Rojas y, por supuesto, habló, y no pudo evitar decir que el poeta había sido exiliado. Yo no creo que lo haya sido. El Gobierno Militar no exiliaba a nadie por escribir poesías. De hecho, el exilio, como política, no existió, aunque la leyenda izquierdista haya dado por establecido lo contrario. Lo que sucedía era que se buscaba a gente comprometida en la lucha armada y esa gente prefería, entonces, buscar asilo en embajadas para no caer presa, y el exilio terminaba siendo una concesión del gobierno para que esos asilados (para eludir la justicia o la acción de los servicios de seguridad) dejaran el país en lugar de ir a prisión o sufrir consecuencias peores, como las que en todas partes enfrentan los terroristas cuando combaten con las fuerzas de seguridad. 

Además, si el Gobierno Militar no hubiera actuado contra los veinte mil guerrilleros que había en 1973, seguramente habría durado poco en el poder. Pero, así y todo, no actuaba contra los poetas ni los exiliaba. Por eso creo que el Jefe del Estado no fue prudente al hablar del exilio de Gonzalo Rojas, como no lo fue al ofrecer un puente que ya estaba terminado. Podría haberse informado mejor.


Y también me ha impresionado que los imputados por haber puesto una treintena de bombas terroristas hayan sido sacados de prisión por los tribunales superiores, siendo ellos, evidentemente, "un peligro para la sociedad". ¿Cuántas veces hemos visto que se les niega la libertad a ex-uniformados añosos y enfermos, por hechos de hace treinta o más años, amnistiados y prescritos, por considerarse a aquéllos "un peligro para la sociedad", siendo que en la vida corriente (antes y después de su lucha contra el extremismo) nunca han delinquido y han sido ciudadanos pacíficos?


Y ya ha surgido el lobby de defensa de los imputados por las bombas extremistas del último tiempo. El inefable monseñor Alfonzo Baeza, tan implacable para demandar que se aprese a militares, como impenitente para pugnar por que se libere a terroristas, lo cual consiguió, por supuesto, respecto de todos los que estaban presos en 1991, ha retornado a la escena pública para proteger a los nuevos extremistas. Ahora los procesados por poner bombas están en "arresto domiciliario". El lema del Chile actual: terroristas fuera de la cárcel, militares dentro de la cárcel.


¿Y cómo no va a ser notable que el Partido Comunista, tan empeñado siempre en gravar a los empleadores con toda clase de cargas onerosas, resulte ahora siendo un incumplidor flagrante de todas esas normas, cuando tiene la calidad de empleador? Eso es simplemente fantástico. 


Pero nunca tan fantástico como el regalo que nos ha hecho "Alejandro", lector de este blog, que ayer ha reproducido íntegra, en un comentario, la "Oda a Stalin" de Pablo Neruda, pieza poética que, a la luz de la historia conocida y comprobada, resulta ser francamente patética. Yo nunca la había leído entera. Y hoy, habiéndolo hecho ¿puede alguien sinceramente rendir culto a Neruda después de conocer esa poesía abyecta? "Alejandro" le ha prestado un servicio al país... y posiblemente también a la Humanidad, tan mayoritariamente enajenada de las verdades políticas. Si usted no ha leído ese poema, retroceda a los comentarios del blog de ayer y léalo. Se prestará un servicio a sí mismo(a).


En fin, tal vez sólo por eso valía la pena que escribiera hoy.




Publicado por Hermógenes Perez de Arce

sábado, 11 de diciembre de 2010

Pero los goles los meten ellos...


Miércoles 10 de Septiembre de 2008
-Durante el partido, en la pantalla decía que habíamos tenido la pelota el 54 por ciento del tiempo, que los brasileños habían cedido más "corners" que nosotros y que habíamos tirado al arco más veces que ellos...

-O sea, nosotros hicimos el "jogo bonito", y ellos los goles.

-Claro. En fútbol nos va igual que a la derecha en política. Mira, ahora se cumplen 35 años del 11. Y en 1990 la izquierda heredó el país ordenado, "la joya más preciada de la corona latinoamericana" (Clinton, 1991), "Chile es un ejemplo", y todo eso, y ¿de qué nos sirvió el "jogo bonito"? De nada. Nos cubren de lodo, tienen preso a medio millar de militares (mientras han liberado a los terroristas y los han llenado de plata), y no hemos ganado una sola elección.

-Peor todavía, como siempre dice otro de los nuestros: ya ni siquiera tenemos candidato. Pues el de "centroderecha" que encabeza las encuestas viene de la Concertación, votó por el "no" en el plebiscito de 1988 y ha declarado que el gobierno militar fue el peor de la historia de Chile.

-Bueno, "la política es así", como diría un futbolista. La derecha es igual que la selección. Sin ir más lejos, en estos días me han hecho varias entrevistas, con motivo de mi último libro. Lo leíste, supongo, ¿o no?

-No.

-Bueno, nadie es perfecto. El caso es que casi todos mis en-trevistadores me dicen que la opinión pública la maneja la derecha, porque los principales diarios son de esa tendencia.

-Pero la televisión la manejan ellos...

-Buen punto. De acuerdo. E incluso en cuanto a los diarios, yo les explico que los propietarios y jefes pueden ser de derecha, pero no me pronuncio sobre eso, porque no podría probarlo en cada caso. Pero la mayoría de los periodistas es de izquierda, y éstos son los que escriben. Claro, hay artículos de fondo que explican las bondades del modelo de libertad económica y democracia política que legó el gobierno militar. Ése es el "jogo bonito". Pero en las secciones más masivas mandan ellos y nos meten todos los goles. Hablan de "la dictadura", de los "tiempos tenebrosos". Mira esta crítica de cine del sábado último, sobre la película chilena "Tony Manero", ambientada -dice- cuando se estrenó la original norteamericana "en el Chile sombrío y dictatorial de 1979". ¿Viste?

-Gol de media cancha...

-Por supuesto. Y además, no es verdad. En 1979 el país estaba tranquilo, De Castro anunciaba que la inflación iba a ser la centésima parte de la heredada el 73, la economía crecía más que ahora, y el terrorismo de extrema izquierda estaba en retirada...

-Y seguro que no había aliados de las FARC en La Moneda...

-Obvio. A propósito, ¿te has fijado que a la DC no le importa nada pactar por omisión con los aliados de las FARC en Chile, los comunistas? Pero me estás sacando del tema... El año 79 murieron en todo el país, por violencia política y represión, apenas 13 personas, y tres de ellas fueron uniformados, el teniente de Ejército Luis Carevic y los cabos de Carabineros Nicomedes Inostroza y Bruno Burdiles, mártires de la Patria ante cuya memoria me inclino en esta fecha. Pero la izquierda hace los goles y habla del Chile "sombrío y dictatorial" del 79.

-Y tampoco había guerrilla mapuche. Acuérdate de que nombraron "Gran Jefe" ("Ullmen F'ta Lonko") a don Pino...

-Por supuesto. Bueno, se viene otro 11. Goleados o derrotados, no hay ninguna razón para no volver a cantar: "Vuestros nombres, valientes soldados,/ nuestros pechos los llevan grabados,/ los sabrán nuestros hijos también". Es que siempre prefiero omitir esa línea "que habéis sido de Chile el sostén". La encuentro poco marcial.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Y los comunistas

"se preocuparon por las condiciones de los nuevos trabajos fabriles (cambio del campo a la ciudad)"...

Los comunistas fueron los primeros que hicieron de esa preocupación, una cínica profesión. Los avivados de ahí que aprendieron a timar y a no trabajarle un día a nadie, para vivir a costa de la desgracia ajena, fueron los primeros en aprender a comprar el "congrio con plata ajena"... mil y uno cuentos, a sinvergüenzas no les ganan...