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jueves, 5 de mayo de 2011

¡ Bendito Es Nuestro Mundo Civilizado!

Jueves 5 de mayo de 2011
Es una suerte vivir en un mundo civilizado. Reina el respeto entre los países y entre las personas.
Si un gobierno necesita someter a proceso a alguien que ha cometido delito en su territorio, y ese alguien se encuentra en otro país, puede dirigir un exhorto al gobierno de éste para que detenga a la respectiva persona y la ponga a su disposición.


Pero, para proceder así, el gobierno solicitante necesita una orden judicial previa. Será un tribunal el que la expida, después de examinar los antecedentes y asegurarse de la legalidad de la solicitud de detención y extradición.
El país receptor de la solicitud, a su turno, procederá a la detención mediante su propia policía y después de que sus tribunales hayan aprobado la petición del primer país. Su policía deberá obrar con una orden judicial previa, para poder ingresar legalmente al domicilio del individuo buscado y proceder a detenerlo. Al hacerlo, le hará saber sus derechos y el motivo de la detención, de tal manera que pueda procurarse una adecuada defensa, en el caso de que no esté de acuerdo en ser extraditado, y un tribunal resolverá al efecto.


Si, finalmente, se declarare procedente la extradición del individuo, éste será enviado al país solicitante, donde se iniciará un juicio en su contra. Si en ese país hay una Defensoría Penal Pública, ésta se hará cargo de hacer valer los derechos del imputado, frente a la pretención de la Fiscalía de que el tribunal en lo penal lo condene. Adicionalmente, un Juez de Garantía velará por que se respeten los derechos del procesado.
Finalmente, si tras el respectivo juicio éste resulta condenado, y tras sucesivos recursos, que podrán requerir incluso la intervención y el pronunciamiento del más alto tribunal de la nación, se cumplirá la sentencia condenatoria.


Si los delitos atribuidos al individuo fueren de gravedad máxima, en algunas naciones civilizadas (cada vez menos), en que subsiste la pena de muerte, ésta le será aplicada. Pero ello se hará con las consideraciones propias de un medio humanitario. 
Los restos del ajusticiado serán entregados a su familia, que procederá, entonces, a darle condigna sepultura.
"La justicia habrá sido servida". Existirá la tranquilidad de haberse cumplido todos los preceptos que garantizan tanto los derechos de la sociedad como los de la parte ofendida por el o los delitos cometidos y los del ofensor, consistentes estos últimos en ser presumido inocente hasta que se pruebe ante el tribunal lo contrario, en la posibilidad de defenderse y, finalmente, en la garantía de ser condenado legalmente.


Después de miles de años de la aparición del hombre sobre la Tierra, por fin hemos conseguido alcanzar un grado de civilización que respeta la soberanía de los países, los derechos de las personas, la legalidad de las actuaciones de los poderes públicos y el digno tratamiento de los restos de las personas condenadas a perder la vida.
¡Bendito es nuestro mundo civilizado!



Publicado por Hermógenes Pérez de Arce

lunes, 2 de mayo de 2011

Milicos Yanquis: Aplausos; Milicos Chilenos: Perpetua

Lunes 2 de mayo de 2011.
Hacía tiempo que no tenía una alegría tan grande como la de esta mañana, cuando abrí el diario. La misma que tuvieron Norteamérica y Europa. Obama está orgulloso de lo que hicieron sus tropas. 


Ya hace años que Bill Clinton decía que había tratado por todos los medios de matar a Bin Laden, antes del 11S, y no había podido. El ministro del Interior alemán, Wolfgang Schauble, un demócrata irreprochable, proponía en 2007 el "asesinato selectivo" de terroristas. No hay dos opiniones al respecto en el "mundo civilizado". Por eso las condecoraciones esperan a los comandos norteamericanos que consumaron la hazaña.
¿Países civilizados? Tuvieron preso por más de 500 días a Augusto Pinochet en Londres por hacer lo mismo de lo cual se felicitan hoy.


Execran de los agentes chilenos que hicieron exactamente lo que ahora están celebrando. Nos condenaban cuando enfrentábamos a nuestros propios terroristas, bien armados y organizados para asesinar, poner bombas en el metro, hacer estallar autos con explosivos (aunque mataran a transeúntes inocentes); lanzar bombas "molotov" a buses de la locomoción colectiva (aunque quemaran a los pasajeros).


¡Ah, no! Eso es otra cosa completamente distinta. Ésos son "atropellos a los derechos humanos", "crímenes de lesa humanidad". Acá a los que mataron terroristas se les condenó a cadena perpetua, aunque no estuviera siquiera probado que dieron la orden de matarlos, como hay casos. ¡Y se les castiga a ellos con la Ley Antiterrorista! Que, a la vez, es considerada "excesiva" y no se aplica a los verdaderos terroristas, como los del sur.


Acá a los que cometen asesinatos y atentados se les perdona y luego indemniza, y a los que nos salvaron de ellos se les persigue con saña, contra la legalidad e, incluso, se les encierra de por vida, aunque haya pruebas de su no participación en los hechos. ¡Acá hay jueces de reconocida y antigua identificación extremista y nadie dice nada (salvo el diario digital "Chile Informa")! Al contrario, esos jueces siguen ejerciendo el terrorismo a su manera, mediante sentencias amañadas y prevaricantes, que son verdaderos atentados. 



¿Y qué dice la Corte Suprema? Confirma. ¡Qué otra cosa esperar de ella, si tiene mayoría de izquierda! ¿Y qué dice el Colegio de Abogados? Nada. ¡Y allí hay mayoría de derecha! Con razón mi difunto amigo Álvaro Bardón me decía que si fuera abogado iría a romper su carnet ante el edificio de los tribunales. Pero como los medios son obsecuentes con la izquierda, si Álvaro hubiera sido abogado y lo hubiera hecho ni siquiera habría aparecido en los diarios.

Pero todo eso no es lo peor. Lo peor es que, por estos lados, a quienes defienden al terrorismo se les considera "humanistas", "demócratas", "civilizados". Son "la conciencia moral". Ernesto Sábato, ex adherente del comunismo (cien millones de muertos) no tuvo problemas para devenir "conciencia moral" de la Argentina. Veamos lo que decía cuando Augusto Pinochet estaba injustamente preso en Londres, sufriendo sucesivos infartos cerebrales: "En ningún caso se debe tener compasión de Pinochet por su avanzada edad... Que se muera cuanto antes, y a ser posible de una grave enfermedad".


Esa es la "conciencia moral" de nuestro tiempo, la del doble standard, la de los criterios acomodaticios, la de que "cuando el terrorismo nos amenaza a nosotros, ¡bala con el terrorista!; cuando el problema lo sufren otros, ¡estricto respeto al debido proceso, a los derechos humanos y al estado de derecho!".


¿Países civilizados? ¡Por favor!: ¡hipócritas! ¡tartufos! ¡sepulcros blanqueados!

Publicado por Hermógenes Perez de Arce





Del Editor de este blog:


José M. Insulza: “Me parece razonable si tiraron el cuerpo de Osama al mar”