Jueves 5 de mayo de 2011
Es una suerte vivir en un mundo civilizado. Reina el respeto entre los países y entre las personas.
Si un gobierno necesita someter a proceso a alguien que ha cometido delito en su territorio, y ese alguien se encuentra en otro país, puede dirigir un exhorto al gobierno de éste para que detenga a la respectiva persona y la ponga a su disposición.
Pero, para proceder así, el gobierno solicitante necesita una orden judicial previa. Será un tribunal el que la expida, después de examinar los antecedentes y asegurarse de la legalidad de la solicitud de detención y extradición.
El país receptor de la solicitud, a su turno, procederá a la detención mediante su propia policía y después de que sus tribunales hayan aprobado la petición del primer país. Su policía deberá obrar con una orden judicial previa, para poder ingresar legalmente al domicilio del individuo buscado y proceder a detenerlo. Al hacerlo, le hará saber sus derechos y el motivo de la detención, de tal manera que pueda procurarse una adecuada defensa, en el caso de que no esté de acuerdo en ser extraditado, y un tribunal resolverá al efecto.
Si, finalmente, se declarare procedente la extradición del individuo, éste será enviado al país solicitante, donde se iniciará un juicio en su contra. Si en ese país hay una Defensoría Penal Pública, ésta se hará cargo de hacer valer los derechos del imputado, frente a la pretención de la Fiscalía de que el tribunal en lo penal lo condene. Adicionalmente, un Juez de Garantía velará por que se respeten los derechos del procesado.
Finalmente, si tras el respectivo juicio éste resulta condenado, y tras sucesivos recursos, que podrán requerir incluso la intervención y el pronunciamiento del más alto tribunal de la nación, se cumplirá la sentencia condenatoria.
Si los delitos atribuidos al individuo fueren de gravedad máxima, en algunas naciones civilizadas (cada vez menos), en que subsiste la pena de muerte, ésta le será aplicada. Pero ello se hará con las consideraciones propias de un medio humanitario.
Los restos del ajusticiado serán entregados a su familia, que procederá, entonces, a darle condigna sepultura.
"La justicia habrá sido servida". Existirá la tranquilidad de haberse cumplido todos los preceptos que garantizan tanto los derechos de la sociedad como los de la parte ofendida por el o los delitos cometidos y los del ofensor, consistentes estos últimos en ser presumido inocente hasta que se pruebe ante el tribunal lo contrario, en la posibilidad de defenderse y, finalmente, en la garantía de ser condenado legalmente.
Después de miles de años de la aparición del hombre sobre la Tierra, por fin hemos conseguido alcanzar un grado de civilización que respeta la soberanía de los países, los derechos de las personas, la legalidad de las actuaciones de los poderes públicos y el digno tratamiento de los restos de las personas condenadas a perder la vida.
¡Bendito es nuestro mundo civilizado!
Publicado por Hermógenes Pérez de Arce
jueves, 5 de mayo de 2011
¡ Bendito Es Nuestro Mundo Civilizado!
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Miércoles 4 de mayo de 2011
Salió la última encuesta mensual Adimark GFK y el apoyo al Presidente es el más bajo desde que asumió (41%), mientras que el rechazo (49%) es el más alto.
Como este Presidente ha arrebatado las banderas a sus adversarios, es tentador concluir que los resultados anteriores derivan de que ha perdido más apoyo entre sus partidarios del que ha ganado entre aquellos.
La idea de designar "ministros políticos" tampoco parece haber sido buena, a la luz de la misma encuesta. De partida, no creo que a la gente le parezca bien que se designe como ministros a parlamentarios. A simple vista, bajo el régimen constitucional en que vivimos eso es un resquicio legal o "una maniobra politiquera": el pueblo elige a alguien para ser legislador y resulta que termina de ministro, con el agravante de que ello genera la necesidad de "designar" reemplazante en el Parlamento. ¿No decían que los parlamentarios designados eran poco democráticos?
Todo ese jugueteo hacer desmerecer a un gobierno, sea éste de la Concertación o de la Alianza. Es decir, desprestigia a los políticos en general.
Y lo que han hecho los "ministros políticos" tampoco es convincente. El de Defensa está empeñado en modificar una de las pocas cosas que andan muy bien en el desempeño del Estado: el aporte de recursos suficientes para tener unas fuerzas armadas muy bien equipadas y preparadas. Eso es particularmente valioso y tranquilizador cuando se agitan las aguas fronterizas: se prepara una reforma constitucional en Bolivia que declara como propios territorios chilenos y se yergue la amenaza de un gobernante nacionalista extremo en Perú, declarado admirador de las políticas expansionistas de Hitler (entrevista a la periodista germano-peruana Ulrike Baader, que todo chileno preocupado de la soberanía del país debería leer).
Todos sabemos que las modificaciones de la Ley Reservada del Cobre no van a ser para aumentar ni mantener los recursos que reciben las fuerzas armadas, sino para disminuirlos.
Una norma básica del sentido común dice que cuando algo funciona bien, no hay que meterse a arreglarlo. El ministro de Defensa está precisamente haciendo eso.
Y la ministra del Trabajo está complicada con otra idea, que tampoco es propia, sino de la Concertación y, por tanto, del Presidente: la supresión de los multiruts. Hoy aparece en "El Mercurio" una carta de un académico (no de un empresario) en que explica la división de las empresas (y por lo tanto de los ruts) por necesidades naturales y de eficiencia de los modelos de negocios.
Por poner en práctica esta idea de la izquierda, que ni siquiera la Concertación mostró entusiasmo por llevar adelante, se va a ocasionar un daño a la eficiencia y la productividad de las empresas. En su afán de "abrazar las ideas de la Concertación", como confesó el brazo derecho del Presidente, Rodrigo Hinzpeter, que había sido su estrategia para triunfar, ahora se está contradiciendo las ideas propias, que subrayan la eficiencia productiva y el crecimiento.
Y, en fin, los propios "ministros políticos", quienes probablemente creyeron que como tales podrían mejorar sus índices de popularidad, tampoco han conseguido ese objetivo personal, según la encuesta Adimark GFK, pues en ella aparecen conservando virtualmente el mismo porcentaje de adhesión que cuando asumieron sus cargos (el de Defensa gana un punto y la del Trabajo mantiene su porcentaje).
En conclusión, el Presidente, a fuerza de ser "político", está en el mínimo de apoyo y el máximo de rechazo, tras haber abrazado variadas ideas de sus adversarios; y sus "ministros políticos", también empeñados en hacer realidad aspiraciones antiguas de la Concertación, no han conseguido mejorar el nivel de adhesión ciudadana, ni para el gobierno al que se incorporaron ni para sí mismos.
Parece que no sólo habría sido más consecuente, sino también más conveniente, que el Presidente hubiera basado más sus decisiones en las ideas de sus partidarios que en las de sus adversarios.
Publicado por Hermógenes Pérez de Arce
Salió la última encuesta mensual Adimark GFK y el apoyo al Presidente es el más bajo desde que asumió (41%), mientras que el rechazo (49%) es el más alto.
Como este Presidente ha arrebatado las banderas a sus adversarios, es tentador concluir que los resultados anteriores derivan de que ha perdido más apoyo entre sus partidarios del que ha ganado entre aquellos.
La idea de designar "ministros políticos" tampoco parece haber sido buena, a la luz de la misma encuesta. De partida, no creo que a la gente le parezca bien que se designe como ministros a parlamentarios. A simple vista, bajo el régimen constitucional en que vivimos eso es un resquicio legal o "una maniobra politiquera": el pueblo elige a alguien para ser legislador y resulta que termina de ministro, con el agravante de que ello genera la necesidad de "designar" reemplazante en el Parlamento. ¿No decían que los parlamentarios designados eran poco democráticos?
Todo ese jugueteo hacer desmerecer a un gobierno, sea éste de la Concertación o de la Alianza. Es decir, desprestigia a los políticos en general.
Y lo que han hecho los "ministros políticos" tampoco es convincente. El de Defensa está empeñado en modificar una de las pocas cosas que andan muy bien en el desempeño del Estado: el aporte de recursos suficientes para tener unas fuerzas armadas muy bien equipadas y preparadas. Eso es particularmente valioso y tranquilizador cuando se agitan las aguas fronterizas: se prepara una reforma constitucional en Bolivia que declara como propios territorios chilenos y se yergue la amenaza de un gobernante nacionalista extremo en Perú, declarado admirador de las políticas expansionistas de Hitler (entrevista a la periodista germano-peruana Ulrike Baader, que todo chileno preocupado de la soberanía del país debería leer).
Todos sabemos que las modificaciones de la Ley Reservada del Cobre no van a ser para aumentar ni mantener los recursos que reciben las fuerzas armadas, sino para disminuirlos.
Una norma básica del sentido común dice que cuando algo funciona bien, no hay que meterse a arreglarlo. El ministro de Defensa está precisamente haciendo eso.
Y la ministra del Trabajo está complicada con otra idea, que tampoco es propia, sino de la Concertación y, por tanto, del Presidente: la supresión de los multiruts. Hoy aparece en "El Mercurio" una carta de un académico (no de un empresario) en que explica la división de las empresas (y por lo tanto de los ruts) por necesidades naturales y de eficiencia de los modelos de negocios.
Por poner en práctica esta idea de la izquierda, que ni siquiera la Concertación mostró entusiasmo por llevar adelante, se va a ocasionar un daño a la eficiencia y la productividad de las empresas. En su afán de "abrazar las ideas de la Concertación", como confesó el brazo derecho del Presidente, Rodrigo Hinzpeter, que había sido su estrategia para triunfar, ahora se está contradiciendo las ideas propias, que subrayan la eficiencia productiva y el crecimiento.
Y, en fin, los propios "ministros políticos", quienes probablemente creyeron que como tales podrían mejorar sus índices de popularidad, tampoco han conseguido ese objetivo personal, según la encuesta Adimark GFK, pues en ella aparecen conservando virtualmente el mismo porcentaje de adhesión que cuando asumieron sus cargos (el de Defensa gana un punto y la del Trabajo mantiene su porcentaje).
En conclusión, el Presidente, a fuerza de ser "político", está en el mínimo de apoyo y el máximo de rechazo, tras haber abrazado variadas ideas de sus adversarios; y sus "ministros políticos", también empeñados en hacer realidad aspiraciones antiguas de la Concertación, no han conseguido mejorar el nivel de adhesión ciudadana, ni para el gobierno al que se incorporaron ni para sí mismos.
Parece que no sólo habría sido más consecuente, sino también más conveniente, que el Presidente hubiera basado más sus decisiones en las ideas de sus partidarios que en las de sus adversarios.
Publicado por Hermógenes Pérez de Arce
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miércoles, 4 de mayo de 2011
"Cuerpos Lanzados al Mar"
Martes 3 de mayo de 2011.
La gente de izquierda se ha referido a una supuesta similitud de la conducta norteamericana de dar muerte a Osama Bin Laden y lanzar su cuerpo al mar, con alguna presunta acción del Gobierno Militar chileno de eliminar a terroristas y subversivos y hacer lo mismo con sus cuerpos.
No hay tal similitud. La verdad histórica a ese respecto ha sido alterada al gusto de la izquierda. Pero esa verdad tampoco es halagüeña para el Gobierno Militar, aunque difiera de la que han fabricado sus adversarios.
En mi libro "Terapia para Cerebros Lavados" he reproducido las resoluciones de la Junta de Gobierno que ordenaban a todos los efectivos uniformados evitar abusos contra las personas. No obstante, el mismo 11 de septiembre de 1973 se había dictado bandos que castigaban con la ejecución en el lugar de los hechos de personas sorprendidas portando armas o atacando a los uniformados. Como eso diera lugar a excesos y abusos, se dictaron posteriormente las resoluciones antes referidas, ordenando respetar los derechos de los detenidos y de la población en general.
De los dos mil y tantos muertos de que dio cuenta el Informe Rettig (que una posterior comisión "de reparación y reconciliación" hizo subir a 3.197), más de la mitad se produjeron entre el 11 de septiembre y el 31 de diciembre de 1973. En esos primeros meses hubo ejecuciones clandestinas y sin orden superior. Casos típicos fueron los producidos en la gira de la comitiva del general Arellano, en Antofagasta y Calama, durante la cual y sin conocimiento de éste, como probé documentadamente en mi libro "La Verdad del Juicio a Pinochet", se dio muerte ilegalmente a decenas de detenidos. Justamente el primer juicio a Pinochet en Chile se basó en el actuar de miembros de la citada comitiva, que procedieron por su cuenta y sin orden superior.
Tras esos casos, indeseados por la Junta y cuyo detalle ésta desconocía, se procedió a enterrar los restos de los fusilados ilegalmente, y los comandantes locales o superiores jerárquicos de quienes los cometieron no hicieron uso de sus atribuciones para castigarlos. Optaron por ordenar que los muertos fueran enterrados y atribuirlos a alzamientos o fugas inexistentes. Hechos como ésos tuvieron lugar en diferentes puntos del país, pero fueron excepcionales y nunca llegaron a conocimiento detallado de los miembros de la Junta.
En 1978 aparecieron sorpresivamente los restos de personas ejecutadas y cuyos cuerpos fueron enterrados en una mina y unos hornos abandonados en Lonquén. El hallazgo produjo conmoción nacional e internacional. Nadie sabía de esas muertes. Se abrió un proceso y se comprobó que los autores habían sido carabineros de baja graduación de un cuartel local, de cuya actuación no tenían conocimiento ni siquiera los oficiales del mismo cuartel policial. Hubo otro hallazgo de restos en la Cuesta de Barriga, sin que nadie tuviera información, salvo los que habían ejecutado a los allí enterrados.
Entonces la Junta, junto con tomar conocimiento de estas situaciones, al parecer temió que continuaran revelándose otras similares, que harían desmerecer interna e internacionalmente su imagen, y decidió llevar a cabo una investigación interna y confidencial entre todos los efectivos de las ramas armadas para que, con la garantía de impunidad que brindaba la Ley de Amnistía de 1978, revelaran cualquier caso que conocieran de ejecuciones y subsiguientes inhumaciones ilegales.
Yo he conversado con un oficial que recibió ese encargo para las localidades donde se había desempeñado en 1973, que hizo las averiguaciones correspondientes y, en virtud de ellas, encontró lugares de entierro de restos de ejecutados ilegalmente. Estos, en algunos casos, figuraban incluso en sentencias de tribunales militares de tiempo de guerra, pero los cuerpos no habían sido entregados a sus familiares.
Ahí las autoridades del Gobierno Militar tenían dos opciones: una, dar a conocer públicamente todas estas situaciones, entregar los restos a familiares, si es que la identificación de ellos era factible, y precisar públicamente todo lo sucedido, declarándolo amparado por la amnistía; o, dos, hacer desaparecer esos restos, a sabiendas de que, si bien las muertes no habían sido ordenadas por las autoridades superiores del Gobierno Militar, tal ocultamiento no sólo envolvía un acto ilegal, sino que, si llegaba a darse a conocer, resultaría lapidario para la imagen del Gobierno Militar.
Lamentablemente, éste optó por la segunda alternativa, y es una responsabilidad suya que no se puede desconocer. Así, metódicamente, se fueron desenterrando restos de ejecutados ilegalmente, y fueron lanzados al mar.
Lo único que puede decirse en defensa de la Junta es que ella no había ordenado ni deseado esas muertes. Ni siquiera las había encubierto en primera instancia, pues estaba entre las atribuciones de los comandantes de las guarniciones (y no de la Junta) haberlas evitado o, si se habían producido contra sus órdenes o sin su conocimiento, haberlas investigado y, en su caso, castigado.
Lo que quiero decir es que no hubo una política de ejecutar personas y lanzarlas al mar. Nunca hubo una orden como la que dio el presidente Obama respecto de Bin Laden y la disposición de sus restos.
Lo que hubo en Chile fue propiamente una revolución donde varias decenas de miles de uniformados se enfrentaron a dos decenas de miles de irregulares armados, y durante un breve período hubo casos en que "las instituciones no funcionaron" como lo indicaban sus propias normas y reglamentos.
Pero nunca existió una orden de ejecutar ilegalmente personas ni de, acto seguido, lanzar sus cuerpos al mar.
Publicado por Hermógenes Pérez de Arce
La gente de izquierda se ha referido a una supuesta similitud de la conducta norteamericana de dar muerte a Osama Bin Laden y lanzar su cuerpo al mar, con alguna presunta acción del Gobierno Militar chileno de eliminar a terroristas y subversivos y hacer lo mismo con sus cuerpos.
No hay tal similitud. La verdad histórica a ese respecto ha sido alterada al gusto de la izquierda. Pero esa verdad tampoco es halagüeña para el Gobierno Militar, aunque difiera de la que han fabricado sus adversarios.
En mi libro "Terapia para Cerebros Lavados" he reproducido las resoluciones de la Junta de Gobierno que ordenaban a todos los efectivos uniformados evitar abusos contra las personas. No obstante, el mismo 11 de septiembre de 1973 se había dictado bandos que castigaban con la ejecución en el lugar de los hechos de personas sorprendidas portando armas o atacando a los uniformados. Como eso diera lugar a excesos y abusos, se dictaron posteriormente las resoluciones antes referidas, ordenando respetar los derechos de los detenidos y de la población en general.
De los dos mil y tantos muertos de que dio cuenta el Informe Rettig (que una posterior comisión "de reparación y reconciliación" hizo subir a 3.197), más de la mitad se produjeron entre el 11 de septiembre y el 31 de diciembre de 1973. En esos primeros meses hubo ejecuciones clandestinas y sin orden superior. Casos típicos fueron los producidos en la gira de la comitiva del general Arellano, en Antofagasta y Calama, durante la cual y sin conocimiento de éste, como probé documentadamente en mi libro "La Verdad del Juicio a Pinochet", se dio muerte ilegalmente a decenas de detenidos. Justamente el primer juicio a Pinochet en Chile se basó en el actuar de miembros de la citada comitiva, que procedieron por su cuenta y sin orden superior.
Tras esos casos, indeseados por la Junta y cuyo detalle ésta desconocía, se procedió a enterrar los restos de los fusilados ilegalmente, y los comandantes locales o superiores jerárquicos de quienes los cometieron no hicieron uso de sus atribuciones para castigarlos. Optaron por ordenar que los muertos fueran enterrados y atribuirlos a alzamientos o fugas inexistentes. Hechos como ésos tuvieron lugar en diferentes puntos del país, pero fueron excepcionales y nunca llegaron a conocimiento detallado de los miembros de la Junta.
En 1978 aparecieron sorpresivamente los restos de personas ejecutadas y cuyos cuerpos fueron enterrados en una mina y unos hornos abandonados en Lonquén. El hallazgo produjo conmoción nacional e internacional. Nadie sabía de esas muertes. Se abrió un proceso y se comprobó que los autores habían sido carabineros de baja graduación de un cuartel local, de cuya actuación no tenían conocimiento ni siquiera los oficiales del mismo cuartel policial. Hubo otro hallazgo de restos en la Cuesta de Barriga, sin que nadie tuviera información, salvo los que habían ejecutado a los allí enterrados.
Entonces la Junta, junto con tomar conocimiento de estas situaciones, al parecer temió que continuaran revelándose otras similares, que harían desmerecer interna e internacionalmente su imagen, y decidió llevar a cabo una investigación interna y confidencial entre todos los efectivos de las ramas armadas para que, con la garantía de impunidad que brindaba la Ley de Amnistía de 1978, revelaran cualquier caso que conocieran de ejecuciones y subsiguientes inhumaciones ilegales.
Yo he conversado con un oficial que recibió ese encargo para las localidades donde se había desempeñado en 1973, que hizo las averiguaciones correspondientes y, en virtud de ellas, encontró lugares de entierro de restos de ejecutados ilegalmente. Estos, en algunos casos, figuraban incluso en sentencias de tribunales militares de tiempo de guerra, pero los cuerpos no habían sido entregados a sus familiares.
Ahí las autoridades del Gobierno Militar tenían dos opciones: una, dar a conocer públicamente todas estas situaciones, entregar los restos a familiares, si es que la identificación de ellos era factible, y precisar públicamente todo lo sucedido, declarándolo amparado por la amnistía; o, dos, hacer desaparecer esos restos, a sabiendas de que, si bien las muertes no habían sido ordenadas por las autoridades superiores del Gobierno Militar, tal ocultamiento no sólo envolvía un acto ilegal, sino que, si llegaba a darse a conocer, resultaría lapidario para la imagen del Gobierno Militar.
Lamentablemente, éste optó por la segunda alternativa, y es una responsabilidad suya que no se puede desconocer. Así, metódicamente, se fueron desenterrando restos de ejecutados ilegalmente, y fueron lanzados al mar.
Lo único que puede decirse en defensa de la Junta es que ella no había ordenado ni deseado esas muertes. Ni siquiera las había encubierto en primera instancia, pues estaba entre las atribuciones de los comandantes de las guarniciones (y no de la Junta) haberlas evitado o, si se habían producido contra sus órdenes o sin su conocimiento, haberlas investigado y, en su caso, castigado.
Lo que quiero decir es que no hubo una política de ejecutar personas y lanzarlas al mar. Nunca hubo una orden como la que dio el presidente Obama respecto de Bin Laden y la disposición de sus restos.
Lo que hubo en Chile fue propiamente una revolución donde varias decenas de miles de uniformados se enfrentaron a dos decenas de miles de irregulares armados, y durante un breve período hubo casos en que "las instituciones no funcionaron" como lo indicaban sus propias normas y reglamentos.
Pero nunca existió una orden de ejecutar ilegalmente personas ni de, acto seguido, lanzar sus cuerpos al mar.
Publicado por Hermógenes Pérez de Arce
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lunes, 2 de mayo de 2011
Milicos Yanquis: Aplausos; Milicos Chilenos: Perpetua
Lunes 2 de mayo de 2011.
Hacía tiempo que no tenía una alegría tan grande como la de esta mañana, cuando abrí el diario. La misma que tuvieron Norteamérica y Europa. Obama está orgulloso de lo que hicieron sus tropas.
Ya hace años que Bill Clinton decía que había tratado por todos los medios de matar a Bin Laden, antes del 11S, y no había podido. El ministro del Interior alemán, Wolfgang Schauble, un demócrata irreprochable, proponía en 2007 el "asesinato selectivo" de terroristas. No hay dos opiniones al respecto en el "mundo civilizado". Por eso las condecoraciones esperan a los comandos norteamericanos que consumaron la hazaña.
¿Países civilizados? Tuvieron preso por más de 500 días a Augusto Pinochet en Londres por hacer lo mismo de lo cual se felicitan hoy.
Execran de los agentes chilenos que hicieron exactamente lo que ahora están celebrando. Nos condenaban cuando enfrentábamos a nuestros propios terroristas, bien armados y organizados para asesinar, poner bombas en el metro, hacer estallar autos con explosivos (aunque mataran a transeúntes inocentes); lanzar bombas "molotov" a buses de la locomoción colectiva (aunque quemaran a los pasajeros).
¡Ah, no! Eso es otra cosa completamente distinta. Ésos son "atropellos a los derechos humanos", "crímenes de lesa humanidad". Acá a los que mataron terroristas se les condenó a cadena perpetua, aunque no estuviera siquiera probado que dieron la orden de matarlos, como hay casos. ¡Y se les castiga a ellos con la Ley Antiterrorista! Que, a la vez, es considerada "excesiva" y no se aplica a los verdaderos terroristas, como los del sur.
Acá a los que cometen asesinatos y atentados se les perdona y luego indemniza, y a los que nos salvaron de ellos se les persigue con saña, contra la legalidad e, incluso, se les encierra de por vida, aunque haya pruebas de su no participación en los hechos. ¡Acá hay jueces de reconocida y antigua identificación extremista y nadie dice nada (salvo el diario digital "Chile Informa")! Al contrario, esos jueces siguen ejerciendo el terrorismo a su manera, mediante sentencias amañadas y prevaricantes, que son verdaderos atentados.
¿Y qué dice la Corte Suprema? Confirma. ¡Qué otra cosa esperar de ella, si tiene mayoría de izquierda! ¿Y qué dice el Colegio de Abogados? Nada. ¡Y allí hay mayoría de derecha! Con razón mi difunto amigo Álvaro Bardón me decía que si fuera abogado iría a romper su carnet ante el edificio de los tribunales. Pero como los medios son obsecuentes con la izquierda, si Álvaro hubiera sido abogado y lo hubiera hecho ni siquiera habría aparecido en los diarios.
Pero todo eso no es lo peor. Lo peor es que, por estos lados, a quienes defienden al terrorismo se les considera "humanistas", "demócratas", "civilizados". Son "la conciencia moral". Ernesto Sábato, ex adherente del comunismo (cien millones de muertos) no tuvo problemas para devenir "conciencia moral" de la Argentina. Veamos lo que decía cuando Augusto Pinochet estaba injustamente preso en Londres, sufriendo sucesivos infartos cerebrales: "En ningún caso se debe tener compasión de Pinochet por su avanzada edad... Que se muera cuanto antes, y a ser posible de una grave enfermedad".
Esa es la "conciencia moral" de nuestro tiempo, la del doble standard, la de los criterios acomodaticios, la de que "cuando el terrorismo nos amenaza a nosotros, ¡bala con el terrorista!; cuando el problema lo sufren otros, ¡estricto respeto al debido proceso, a los derechos humanos y al estado de derecho!".
¿Países civilizados? ¡Por favor!: ¡hipócritas! ¡tartufos! ¡sepulcros blanqueados!
Publicado por Hermógenes Perez de Arce
Del Editor de este blog:
Hacía tiempo que no tenía una alegría tan grande como la de esta mañana, cuando abrí el diario. La misma que tuvieron Norteamérica y Europa. Obama está orgulloso de lo que hicieron sus tropas.
Ya hace años que Bill Clinton decía que había tratado por todos los medios de matar a Bin Laden, antes del 11S, y no había podido. El ministro del Interior alemán, Wolfgang Schauble, un demócrata irreprochable, proponía en 2007 el "asesinato selectivo" de terroristas. No hay dos opiniones al respecto en el "mundo civilizado". Por eso las condecoraciones esperan a los comandos norteamericanos que consumaron la hazaña.
¿Países civilizados? Tuvieron preso por más de 500 días a Augusto Pinochet en Londres por hacer lo mismo de lo cual se felicitan hoy.
Execran de los agentes chilenos que hicieron exactamente lo que ahora están celebrando. Nos condenaban cuando enfrentábamos a nuestros propios terroristas, bien armados y organizados para asesinar, poner bombas en el metro, hacer estallar autos con explosivos (aunque mataran a transeúntes inocentes); lanzar bombas "molotov" a buses de la locomoción colectiva (aunque quemaran a los pasajeros).
¡Ah, no! Eso es otra cosa completamente distinta. Ésos son "atropellos a los derechos humanos", "crímenes de lesa humanidad". Acá a los que mataron terroristas se les condenó a cadena perpetua, aunque no estuviera siquiera probado que dieron la orden de matarlos, como hay casos. ¡Y se les castiga a ellos con la Ley Antiterrorista! Que, a la vez, es considerada "excesiva" y no se aplica a los verdaderos terroristas, como los del sur.
Acá a los que cometen asesinatos y atentados se les perdona y luego indemniza, y a los que nos salvaron de ellos se les persigue con saña, contra la legalidad e, incluso, se les encierra de por vida, aunque haya pruebas de su no participación en los hechos. ¡Acá hay jueces de reconocida y antigua identificación extremista y nadie dice nada (salvo el diario digital "Chile Informa")! Al contrario, esos jueces siguen ejerciendo el terrorismo a su manera, mediante sentencias amañadas y prevaricantes, que son verdaderos atentados.
¿Y qué dice la Corte Suprema? Confirma. ¡Qué otra cosa esperar de ella, si tiene mayoría de izquierda! ¿Y qué dice el Colegio de Abogados? Nada. ¡Y allí hay mayoría de derecha! Con razón mi difunto amigo Álvaro Bardón me decía que si fuera abogado iría a romper su carnet ante el edificio de los tribunales. Pero como los medios son obsecuentes con la izquierda, si Álvaro hubiera sido abogado y lo hubiera hecho ni siquiera habría aparecido en los diarios.
Pero todo eso no es lo peor. Lo peor es que, por estos lados, a quienes defienden al terrorismo se les considera "humanistas", "demócratas", "civilizados". Son "la conciencia moral". Ernesto Sábato, ex adherente del comunismo (cien millones de muertos) no tuvo problemas para devenir "conciencia moral" de la Argentina. Veamos lo que decía cuando Augusto Pinochet estaba injustamente preso en Londres, sufriendo sucesivos infartos cerebrales: "En ningún caso se debe tener compasión de Pinochet por su avanzada edad... Que se muera cuanto antes, y a ser posible de una grave enfermedad".
Esa es la "conciencia moral" de nuestro tiempo, la del doble standard, la de los criterios acomodaticios, la de que "cuando el terrorismo nos amenaza a nosotros, ¡bala con el terrorista!; cuando el problema lo sufren otros, ¡estricto respeto al debido proceso, a los derechos humanos y al estado de derecho!".
¿Países civilizados? ¡Por favor!: ¡hipócritas! ¡tartufos! ¡sepulcros blanqueados!
Publicado por Hermógenes Perez de Arce
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José M. Insulza: “Me parece razonable si tiraron el cuerpo de Osama al mar”
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El Beato Juan Pablo II y Chile
Domingo1º de mayo de 2011.
Juan Pablo II quiso venir a Chile porque sabía exactamente lo que había ocurrido acá antes y después de 1973 y conocía la verdad de lo que estaba ocurriendo en 1987.
Su visita era "políticamente incorrecta", porque la izquierda mundial, que manejaba y maneja las comunicaciones y determina el curso de la corriente dominante en la opinión pública universal, había decretado la condena mundial del Gobierno Militar chileno y en particular del Presidente Pinochet, jamás habría tolerado que Juan Pablo II hubiera venido a darle un espaldarazo. Pero vino y se lo dio, apareciendo junto a Augusto Pinochet en un balcón de La Moneda ante una multitud en la plaza de la Constitución, en una imagen que dio la vuelta al mundo y valía más que mil mensajes de la propaganda contraria a aquél.
Es que Juan Pablo II tenía en Chile a un amigo, contemporáneo, sacerdote y polaco, el padre Bruno Rychlowski, que residía acá y, como la casi totalidad de los europeos residentes y conocedores de la realidad interna, era un ardiente partidario y defensor del Gobierno Militar. El padre Bruno hablaba frecuentemente con su amigo Carol Wojtila y lo mantenía informado de la verdad de lo que sucedía en Chile... y en la Iglesia chilena; y de quiénes eran, realmente, los "buenos" y los "malos".
Recuerdo, en particular, que cuando los izquierdistas de la Vicaría de la Solidaridad quisieron montar toda una escena susceptible de aprovechamiento político con el tema de los derechos humanos, Juan Pablo II los dejó con un palmo de narices. Ni siquiera entró al local, interrumpiendo la diatriba de algún funcionario, que pretendía recibirlo con una proclama contra el gobierno, con un gesto y diciéndole "ya sé, ya sé" y marchándose sin ingresar a la escenificación preparada por los defensores del extremismo.
Porque sabía que el extremismo se había enseñoreado de esa Vicaría, que ella prestaba auxilio logístico (clínicas) y jurídico (defensas judiciales) a los terroristas del FPMR, que en los años 1985 y 1986 cometían los peores crímenes contra las personas y sus derechos humanos. Tanto que el Archivero de la Vicaría era, a la vez, alto dirigente comunista y jefe del FPMR, cosa que sólo se supo cuando los servicios de seguridad detuvieron a un frentista, Bruno Malbrich, quien confesó palmariamente que había sido reclutado para el FPMR en la Vicaría y por el Archivero de la Vicaría, José Manuel Parada.
El extremismo, durante la visita papal, procuró crear un escenario de violencia que diera la vuelta al mundo cuando Juan Pablo II presidió una Misa multitudinaria en el Parque O'Higgins, pero el gobierno tuvo buen cuidado de evitar cualquier represión y dejó que los extremistas llegaran hasta a amenazar la seguridad del Pontífice, que así reafirmó "de visu" su convicción acerca de quiénes eran los reales culpables de la violencia en Chile, los extremistas de izquierda.
Juan Pablo II fue un milagro histórico, pues su pontificado fue decisivo para provocar la caída del que Ronald Reagan tan acertadamente describiera como "Imperio del Mal", que provocó, según los investigadores franceses del "Libro Negro del Comunismo", cerca de cien millones de muertos en el mundo. No por nada un asesino a contrata quiso poner término a su vida, sin que hasta hoy se haya aclarado a qué intereses servía, pero cabe sospechar a cuáles convenía su muerte.
Publicado por Hermógenes Perez de Arce
Juan Pablo II quiso venir a Chile porque sabía exactamente lo que había ocurrido acá antes y después de 1973 y conocía la verdad de lo que estaba ocurriendo en 1987.
Su visita era "políticamente incorrecta", porque la izquierda mundial, que manejaba y maneja las comunicaciones y determina el curso de la corriente dominante en la opinión pública universal, había decretado la condena mundial del Gobierno Militar chileno y en particular del Presidente Pinochet, jamás habría tolerado que Juan Pablo II hubiera venido a darle un espaldarazo. Pero vino y se lo dio, apareciendo junto a Augusto Pinochet en un balcón de La Moneda ante una multitud en la plaza de la Constitución, en una imagen que dio la vuelta al mundo y valía más que mil mensajes de la propaganda contraria a aquél.
Es que Juan Pablo II tenía en Chile a un amigo, contemporáneo, sacerdote y polaco, el padre Bruno Rychlowski, que residía acá y, como la casi totalidad de los europeos residentes y conocedores de la realidad interna, era un ardiente partidario y defensor del Gobierno Militar. El padre Bruno hablaba frecuentemente con su amigo Carol Wojtila y lo mantenía informado de la verdad de lo que sucedía en Chile... y en la Iglesia chilena; y de quiénes eran, realmente, los "buenos" y los "malos".
Recuerdo, en particular, que cuando los izquierdistas de la Vicaría de la Solidaridad quisieron montar toda una escena susceptible de aprovechamiento político con el tema de los derechos humanos, Juan Pablo II los dejó con un palmo de narices. Ni siquiera entró al local, interrumpiendo la diatriba de algún funcionario, que pretendía recibirlo con una proclama contra el gobierno, con un gesto y diciéndole "ya sé, ya sé" y marchándose sin ingresar a la escenificación preparada por los defensores del extremismo.
Porque sabía que el extremismo se había enseñoreado de esa Vicaría, que ella prestaba auxilio logístico (clínicas) y jurídico (defensas judiciales) a los terroristas del FPMR, que en los años 1985 y 1986 cometían los peores crímenes contra las personas y sus derechos humanos. Tanto que el Archivero de la Vicaría era, a la vez, alto dirigente comunista y jefe del FPMR, cosa que sólo se supo cuando los servicios de seguridad detuvieron a un frentista, Bruno Malbrich, quien confesó palmariamente que había sido reclutado para el FPMR en la Vicaría y por el Archivero de la Vicaría, José Manuel Parada.
El extremismo, durante la visita papal, procuró crear un escenario de violencia que diera la vuelta al mundo cuando Juan Pablo II presidió una Misa multitudinaria en el Parque O'Higgins, pero el gobierno tuvo buen cuidado de evitar cualquier represión y dejó que los extremistas llegaran hasta a amenazar la seguridad del Pontífice, que así reafirmó "de visu" su convicción acerca de quiénes eran los reales culpables de la violencia en Chile, los extremistas de izquierda.
Juan Pablo II fue un milagro histórico, pues su pontificado fue decisivo para provocar la caída del que Ronald Reagan tan acertadamente describiera como "Imperio del Mal", que provocó, según los investigadores franceses del "Libro Negro del Comunismo", cerca de cien millones de muertos en el mundo. No por nada un asesino a contrata quiso poner término a su vida, sin que hasta hoy se haya aclarado a qué intereses servía, pero cabe sospechar a cuáles convenía su muerte.
Publicado por Hermógenes Perez de Arce
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domingo, 1 de mayo de 2011
El Invitado de Honor
Sábado 30 de abril de 2010
El 1° de mayo siempre ha sido una fiesta de la izquierda y yo no entiendo por qué el convidado de honor no es, este año, el presidente Sebastián Pïñera, que ha puesto en vigor las siguientes aspiraciones izquierdistas:
Si esas ocho razones no son suficientes para hacer que la CUT invite a Sebastián Piñera a presidir el acto del 1° de mayo y a recibir un sentido homenaje de todos los partidos que la forman, quiere decir que son, simplemente, unos malagradecidos.
Publicado por Hermógenes Perez de Arce
El 1° de mayo siempre ha sido una fiesta de la izquierda y yo no entiendo por qué el convidado de honor no es, este año, el presidente Sebastián Pïñera, que ha puesto en vigor las siguientes aspiraciones izquierdistas:
- Aumentó los impuestos a la renta. Siempre la izquierda ha querido que el Estado se adueñe de todo, o, en su defecto, de la mayor parte posible de la riqueza y los ingresos de los particulares. Sebastián Piñera, satisfaciendo ese anhelo, subió los impuestos a la renta y las contribuciones a los bienes raíces de más valor.
- Él quiere privar a las fuerzas armadas de parte de los recursos que les han permitido estar muy bien pertrechadas, lo que ha hecho posible que los potenciales interesados en quedarse con parte de lo nuestro, que todos sabemos cuáles son, ni siquiera sueñen con intentarlo. La izquierda siempre ha aspirado a debilitar a las fuerzas armadas, primero, porque ellas han demostrado que nunca la dejarán cumplir su principal propósito, que es y siempre ha sido alcanzar el poder por la fuerza; y, segundo, porque anhelan repartirse los recursos para equipar a los uniformados y usarlos con fines electorales. Sebastián Piñera está impulsando la más antigua aspiración izquierdista a este respecto, que es la de suprimir el diez por ciento de las ventas de cobre para equipar a las fuerzas armadas.
- Otra antigua aspiración izquierdista siempre fue la de gravar cada vez más a las empresas mineras, porque ellas son la principal fuente de inversión extranjera y de riqueza productiva del país, y a la izquierda no le interesa un país rico, porque en ese caso la ciudadanía no vota por ella sino por los que han posibilitado la riqueza interna. Por eso el royalty minero fue una idea de un pre-candidato presidencial del PC, Jorge Lavandero, que en un principio nadie consideró, ni siquiera el gobierno de Lagos, de centro-izquierda, porque tenía un ministro de hacienda que apreciaba el significado de tener ventajas comparativas en la captación de inversión minera. Pero después, en brazos de la presión izquierdista, se consagró. Ahora Sebastián Piñera, siempre deseoso de gozar del aplauso de la izquierda, propuso subir el royalty, y lo consiguió. Luego, habrá menos inversión minera que sin royalty o con uno más bajo, eso es obvio. Para captar un porcentaje adicional de las utilidades mineras, se ha renunciado a recibir el total de las inversiones que no se harán debido al royalty. Lindo negocio. Pero la izquierda, gracias a Piñera, consiguió parte de lo que quería.
- También la izquierda siempre abominó del DFL 2, creado bajo el gobierno de Jorge Alessandri, porque dio gran impulso a la construcción, donde suelen encontrar trabajo los más pobres. Ella siempre se desesperó de que, gracias a las exenciones de impuestos del DFL 2, hubiera mucha construcción, millones de familias cumplieran "el sueño de la casa propia" y miles de inversionistas llevaran su dinero a esas construcciones para aprovechar las exenciones tributarias. Sebastián Piñera satisfizo en parte este antiguo sueño de la izquierda y quitó las exenciones a todo inversionista que tuviera más de dos viviendas DFL 2.
- A la izquierda nunca le ha gustado el ahorro de los particulares, porque en él se alimenta la inversión, que crea empresas y da empleos, haciendo que la gente progrese materialmente. Si esto sucede, ella pierde votos. Por eso siempre propone castigar el ahorro. Sebastián Piñera creó impuestos sobre ahorros que estaban exentos y atraían a muchos inversionistas. Por esto también la izquierda debería estarle agradecida.
- Otro sueño dorado de la izquierda chilena es el castigo a los militares, que cometieron el "crimen de lesa humanidad" de impedirle a ella tomar el poder por las armas. Sebastián Piñera ha sido escrupuloso en agravar las condiciones de la prisión política que sufren los militares, que, cuando están enfermos, deben ir a los hospitales engrillados y a los cuales ha negado indultos, incluso de carácter humanitario. Asimismo, ha olvidado sus promesas de velar por que se les apliquen las leyes vigentes. Precisamente porque no se les aplican son prisioneros políticos. Y su número sigue engrosándose, al punto de que ya hay hacinamiento en Punta Peuco, donde ellos mismos han debido construir celdas adicionales, porque Gendarmería no las levanta, debido a que el gobierno no le entrega recursos. Cualquiera puede comprobar lo anterior. Incumpliendo las respectivas promesas que antes de la elección presidencial hizo a los militares, Sebastián Piñera ha hecho felices a los izquierdistas.
- Éstos aspiran a un Estado cada vez más grande. También Sebastián Piñera está cumpliendo este anhelo de ellos, creando nuevos ministerios e impulsando las reformas socialistas a la educación que harán todavía más grande al Leviatán que rige la enseñanza de los chilenos, con tres nuevas instituciones burocráticas que costarán 32 mil millones de pesos al año, cumpliendo así su promesa de un "Estado poderoso, que regule, controle y supervise". Es decir, un Estado como el que le gusta a la izquierda.
- Un sueño de la CUT en particular y de la izquierda en general siempre ha sido controlar a los trabajadores e intervenir en la libre negociación de su trabajo por las personas libres. Esto lo ha conseguido a través de la existente legislación socialista del trabajo (que él ayudó a aprobar siendo senador), pero como ella arruinaría a las pequeñas empresas, se permite que éstas no queden sometidas a todas las limitaciones de las grandes. Por consiguiente, éstas, para dismunuir sus costos, han buscado dividir sus operaciones en empresas menores, para estar libres del control político y de las cargas económicas forzosas que ha discurrido el socialismo. Entonces, cada empresa menor tiene su RUT distinto, como es lógico. Por eso la izquierda siempre aspiró a que se castigara los " multi ruts ", porque al haber muchas empresas menores perdía el control sobre los trabajadores, no podía promover huelgas ni hacer política en las empresas. Sebastián Piñera ha satisfecho también este viejo sueño izquierdista y ha encargado a su ministra del Trabajo terminar con los "multiruts", es decir, impedir que las empresas grandes se libren del control político de la izquierda. Él merece ser homenajeado por ella también por esta razón.
Si esas ocho razones no son suficientes para hacer que la CUT invite a Sebastián Piñera a presidir el acto del 1° de mayo y a recibir un sentido homenaje de todos los partidos que la forman, quiere decir que son, simplemente, unos malagradecidos.
Publicado por Hermógenes Perez de Arce
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viernes, 29 de abril de 2011
No Creo que Haya Sido Mala Fe
Viernes 29 de abril de 2011
Hoy Sebastián Piñera fue a la celebración del 72° aniversario de la CORFO, y aprovechó para hacer un recuerdo de su padre, José, que trabajó en la entidad durante 36 años, entre 1941 y 1977 "con siete presidentes", dijo.
Explicó que en 1977 su padre había solidarizado con dos personas que fueron expulsadas del país por el Gobierno Militar, Jaime Castillo y Eugenio Velasco, y por eso se le puso término a sus servicios. No es raro que los gobiernos pongan término a los servicios de funcionarios de su confianza cuando éstos solidarizan con personas que piden que se vaya el gobierno al que esos funcionarios sirven.
Alguien ha querido ver una intención oculta del mandatario al decir que hubo "siete presidentes" entre 1941 y 1977, pues fueron ocho: Aguirre Cerda, Ríos, González Videla, Ibáñez, Alessandri, Frei, Allende y Pinochet. Aparentemente, dicen, habría negado la calidad de presidente a Pinochet. Una exclusión como la practicada en ese tradicional (aunque venido a menos), café "Torres", donde tienen todos los retratos de los presidentes de Chile, salvo el de un período: 1973-1990. En ese caso la mala fe es patente. Por eso los que fuimos partidarios del gobierno de ese período faltante y no nos hemos "dado vuelta la chaqueta", no vamos por ningún motivo a ese café. Lo que no debe causarle mayor perjuicio, porque a estas alturas los que no nos hemos "dado vuelta la chaqueta" somos muy pocos.
Pero yo no creo que en el dicho de hoy del presidente haya habido mala fe. Es simplemente otro error suyo. Él no es muy bueno para llevar cuentas ni tampoco para la historia. Tal vez contó siete donde había ocho, como cuando sacó la cuenta de los litros que necesitaba para llegar en helicóptero a Cobquecura y se le acabó la bencina a medio camino.
Tampoco hubo mala fe cuando prometió crear un millón de empleos en su gobierno de cuatro años, a razón de 200 mil empleos al año. Fue sólo otro error de cálculo. ¿Por qué no podría, entonces, con toda buena fe, contar siete presidentes cuando hubo ocho?
Además, la historia tampoco es su fuerte. Dijo que Robinson Crusoe había vivido en Juan Fernández, cosa que, señaló, "el escritor William Dafoe" había relatado en un libro. No fue Crusoe, sino Alexander Selkirk el que vivió allá, ni el actor Willem Dafoe escribió sobre eso, sino que lo hizo el escritor inglés Daniel Defoe. Un error, no mala fe.
Tampoco quiso ofender a Brasil cuando dijo que su capital era "Brasilea". Fue sólo otro error. O cuando dijo que formamos parte de una "galáctea" y no de una "galaxia".
En consecuencia, lo de esta mañana en la CORFO fue sólo otra de las que llaman "piñericosas", y el autor de las mismas no tuvo, creo, ningún ánimo de negar la condición de presidente de Augusto Pinochet, sobre todo si la mayoría de sus otrora partidarios fue la que hizo posible que Sebastián Piñera fuera elegido. ¿Cómo podría alguien pensar que tuvo el ánimo de ofender a esos votantes suyos? Tendría que ser muy malagradecido.
JUEVES 28 DE ABRIL DE 2011
Una de las inepcias más grandes que se le ha ocurrido al gobierno de Sebastián Piñera es la de dar reconocimiento constitucional a los llamados "pueblos originarios". Por suerte, en medio de tanto discurso y desplazamiento febril, se le ha olvidado hasta ahora concretarla.Para empezar, los "pueblos originarios" somos todos los chilenos, porque "originario" significa "que extrae su origen de algún lugar", y todos los que hemos nacido en esta "larga y angosta faja de tierra" (¡qué poco original!) somos, por tanto, originarios de ella. Los mapuches, desde luego, sabidamente fueron invasores en su tiempo, así como después los invadieron a ellos los españoles; y después nos han ido invadiendo más españoles, alemanes, italianos, ingleses, palestinos, judíos, libaneses, sirios, árabes, croatas y, últimamente, peruanos, los hijos de los cuales, si nacen en Chile, son también originarios, como lo soy yo y probablemente usted.
En seguida, una de las "gracias" que tiene Chile es ser una nación unitaria y bastante homogénea, en el sentido de que todos los chilenos derivados de todas esas razas que he enumerado y de las que olvidé resultan ser bastante parecidos, hablan igual, son parecidamente mal educados e incluso se asemejan físicamante, porque no son ni muy blancos ni muy negros ni muy amarillos y a los que nacen rubios se les oscurece pronto el pelo y hasta he oído a alguno de ojos negros decir que los tenía azules cuando chico. Entonces, somos una nación cohesionada y es una tontería muy grande la de crear ahora divisionismos internos mediante una reforma constitucional como la que ha anunciado el presidente Sebastián Piñera.
Lo que hace falta es dejar de discriminar y dar libertad a los que llaman "pueblos originarios", porque hay 650 mil hectáreas de tierras valiosas en poder de grupos indígenas, a los cuales se les prohíbe venderlas; y hay un engendro ridículo creado por la nefasta Concertación, llamado CONADI, que les ha regalado otras 70 mil hectáreas más en estos años (datos publicados en "El Mercurio" de hoy), pero no se las ha regalado por ser hábiles en el trabajo de la tierra, sino por ser indígenas, y con el añadido de que no las pueden vender a quienes sí saben trabajar la tierra.
Lo que les conviene a los que llaman "pueblos originarios" es que los traten como iguales a los demás chilenos y les den libertad para vender sus tierras e irse a vivir a otra parte, si quieren, y si no quieren no, pero ya con eso tendrían un capital y podrían trabajar en lo que a cada uno se le ocurra, según sus capacidades, como sucede en las sociedades libres.
Y de paso así se terminarían los negociados hechos en la CONADI a costa del Estado (no resisto la tentación de volver a citar el caso del fundo "El Notro", que la CONADI compró en alto precio a su dueño, un próspero agricultor, y se lo dio a grupo de familias indígenas, que inmediatamente procedió a arrendárselo al antiguo dueño, que era el que sabía trabajar la tierra. Ganaron: 1) el antiguo dueño y 2) Los indígenas favorecidos, pero perdimos el resto de los chilenos, cuya plata fue derrochada en un negocio absurdo.)
Cuando les den libertad a los indígenas y se les considere iguales y plenamente capaces de disponer de lo suyo, muchos van a vender todas sus tierras; otros una parte y van a trabajar el resto, y todos van a estar mejor, porque tendrán un capital del cual hoy carecen. Y esas tierras van a pasar a estar bien trabajadas por quienes las compren o exploten, de modo que saldrá ganando el país.
De paso, se terminará solo "el problema indígena", porque los que hoy son "siervos de la gleba" van a convertirse en profesionales, empleados, obreros, empresarios o artistas, según sus aptitudes y van a vivir, como el resto de los chilenos, en el lugar que elijan y no en el que han sido obligados por una legislación absurda que el actual gobierno está tramando tornar más absurda aún.
Publicado por Hermógenes Perez de Arce
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miércoles, 27 de abril de 2011
Tal Vez No Debería Escribir Hoy...
Miércoles 27 de abril de 2011
...porque hay demasiados temas y esto puede terminar en "pot-pourri". Desde luego, algunos de mis temas favoritos, como los discursos del Presidente. Por ejemplo, el que ayer describía "La Segunda", en el curso del cual, en el sur, prometió que estaría terminado este otro año un puente que fue terminado el año pasado. ¿Quién documenta al Presidente?
O el de hoy, cuando se apersonó en el entierro de Gonzalo Rojas y, por supuesto, habló, y no pudo evitar decir que el poeta había sido exiliado. Yo no creo que lo haya sido. El Gobierno Militar no exiliaba a nadie por escribir poesías. De hecho, el exilio, como política, no existió, aunque la leyenda izquierdista haya dado por establecido lo contrario. Lo que sucedía era que se buscaba a gente comprometida en la lucha armada y esa gente prefería, entonces, buscar asilo en embajadas para no caer presa, y el exilio terminaba siendo una concesión del gobierno para que esos asilados (para eludir la justicia o la acción de los servicios de seguridad) dejaran el país en lugar de ir a prisión o sufrir consecuencias peores, como las que en todas partes enfrentan los terroristas cuando combaten con las fuerzas de seguridad.
Además, si el Gobierno Militar no hubiera actuado contra los veinte mil guerrilleros que había en 1973, seguramente habría durado poco en el poder. Pero, así y todo, no actuaba contra los poetas ni los exiliaba. Por eso creo que el Jefe del Estado no fue prudente al hablar del exilio de Gonzalo Rojas, como no lo fue al ofrecer un puente que ya estaba terminado. Podría haberse informado mejor.
Y también me ha impresionado que los imputados por haber puesto una treintena de bombas terroristas hayan sido sacados de prisión por los tribunales superiores, siendo ellos, evidentemente, "un peligro para la sociedad". ¿Cuántas veces hemos visto que se les niega la libertad a ex-uniformados añosos y enfermos, por hechos de hace treinta o más años, amnistiados y prescritos, por considerarse a aquéllos "un peligro para la sociedad", siendo que en la vida corriente (antes y después de su lucha contra el extremismo) nunca han delinquido y han sido ciudadanos pacíficos?
Y ya ha surgido el lobby de defensa de los imputados por las bombas extremistas del último tiempo. El inefable monseñor Alfonzo Baeza, tan implacable para demandar que se aprese a militares, como impenitente para pugnar por que se libere a terroristas, lo cual consiguió, por supuesto, respecto de todos los que estaban presos en 1991, ha retornado a la escena pública para proteger a los nuevos extremistas. Ahora los procesados por poner bombas están en "arresto domiciliario". El lema del Chile actual: terroristas fuera de la cárcel, militares dentro de la cárcel.
¿Y cómo no va a ser notable que el Partido Comunista, tan empeñado siempre en gravar a los empleadores con toda clase de cargas onerosas, resulte ahora siendo un incumplidor flagrante de todas esas normas, cuando tiene la calidad de empleador? Eso es simplemente fantástico.
Pero nunca tan fantástico como el regalo que nos ha hecho "Alejandro", lector de este blog, que ayer ha reproducido íntegra, en un comentario, la "Oda a Stalin" de Pablo Neruda, pieza poética que, a la luz de la historia conocida y comprobada, resulta ser francamente patética. Yo nunca la había leído entera. Y hoy, habiéndolo hecho ¿puede alguien sinceramente rendir culto a Neruda después de conocer esa poesía abyecta? "Alejandro" le ha prestado un servicio al país... y posiblemente también a la Humanidad, tan mayoritariamente enajenada de las verdades políticas. Si usted no ha leído ese poema, retroceda a los comentarios del blog de ayer y léalo. Se prestará un servicio a sí mismo(a).
En fin, tal vez sólo por eso valía la pena que escribiera hoy.
Publicado por Hermógenes Perez de Arce
...porque hay demasiados temas y esto puede terminar en "pot-pourri". Desde luego, algunos de mis temas favoritos, como los discursos del Presidente. Por ejemplo, el que ayer describía "La Segunda", en el curso del cual, en el sur, prometió que estaría terminado este otro año un puente que fue terminado el año pasado. ¿Quién documenta al Presidente?
O el de hoy, cuando se apersonó en el entierro de Gonzalo Rojas y, por supuesto, habló, y no pudo evitar decir que el poeta había sido exiliado. Yo no creo que lo haya sido. El Gobierno Militar no exiliaba a nadie por escribir poesías. De hecho, el exilio, como política, no existió, aunque la leyenda izquierdista haya dado por establecido lo contrario. Lo que sucedía era que se buscaba a gente comprometida en la lucha armada y esa gente prefería, entonces, buscar asilo en embajadas para no caer presa, y el exilio terminaba siendo una concesión del gobierno para que esos asilados (para eludir la justicia o la acción de los servicios de seguridad) dejaran el país en lugar de ir a prisión o sufrir consecuencias peores, como las que en todas partes enfrentan los terroristas cuando combaten con las fuerzas de seguridad.
Además, si el Gobierno Militar no hubiera actuado contra los veinte mil guerrilleros que había en 1973, seguramente habría durado poco en el poder. Pero, así y todo, no actuaba contra los poetas ni los exiliaba. Por eso creo que el Jefe del Estado no fue prudente al hablar del exilio de Gonzalo Rojas, como no lo fue al ofrecer un puente que ya estaba terminado. Podría haberse informado mejor.
Y también me ha impresionado que los imputados por haber puesto una treintena de bombas terroristas hayan sido sacados de prisión por los tribunales superiores, siendo ellos, evidentemente, "un peligro para la sociedad". ¿Cuántas veces hemos visto que se les niega la libertad a ex-uniformados añosos y enfermos, por hechos de hace treinta o más años, amnistiados y prescritos, por considerarse a aquéllos "un peligro para la sociedad", siendo que en la vida corriente (antes y después de su lucha contra el extremismo) nunca han delinquido y han sido ciudadanos pacíficos?
Y ya ha surgido el lobby de defensa de los imputados por las bombas extremistas del último tiempo. El inefable monseñor Alfonzo Baeza, tan implacable para demandar que se aprese a militares, como impenitente para pugnar por que se libere a terroristas, lo cual consiguió, por supuesto, respecto de todos los que estaban presos en 1991, ha retornado a la escena pública para proteger a los nuevos extremistas. Ahora los procesados por poner bombas están en "arresto domiciliario". El lema del Chile actual: terroristas fuera de la cárcel, militares dentro de la cárcel.
¿Y cómo no va a ser notable que el Partido Comunista, tan empeñado siempre en gravar a los empleadores con toda clase de cargas onerosas, resulte ahora siendo un incumplidor flagrante de todas esas normas, cuando tiene la calidad de empleador? Eso es simplemente fantástico.
Pero nunca tan fantástico como el regalo que nos ha hecho "Alejandro", lector de este blog, que ayer ha reproducido íntegra, en un comentario, la "Oda a Stalin" de Pablo Neruda, pieza poética que, a la luz de la historia conocida y comprobada, resulta ser francamente patética. Yo nunca la había leído entera. Y hoy, habiéndolo hecho ¿puede alguien sinceramente rendir culto a Neruda después de conocer esa poesía abyecta? "Alejandro" le ha prestado un servicio al país... y posiblemente también a la Humanidad, tan mayoritariamente enajenada de las verdades políticas. Si usted no ha leído ese poema, retroceda a los comentarios del blog de ayer y léalo. Se prestará un servicio a sí mismo(a).
En fin, tal vez sólo por eso valía la pena que escribiera hoy.
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martes, 26 de abril de 2011
Franquezas de un Poeta
Martes 26 de abril de 2011
La buena poesía es un don del cielo. Gonzalo Rojas lo tenía. Pero se puede ser un gran poeta y no ser una buena persona. No era su caso, pero sí el de Neruda, no obstante haber sido canonizado en Chile y el mundo. Ya alguna vez puse las cosas en su lugar a ese respecto. Gonzalo Rojas derechamente opinaba que Neruda era una mala persona, como puede leerse en "El Mostrador" de hoy, donde se cita el libro "Todos Confesos", de Marcelo Mendoza, que contiene una notable entrevista a Rojas.
Éste afirma nunca haber adherido a un partido político, pero sin duda le hacía guiños a la izquierda. Muy humano: si eres poeta o escritor y no se los haces, no tienes destino, no te leen, no te comentan o, si lo hacen, será para hundirte..
Se dice que estuvo exiliado en 1973, pero no lo creo. Posiblemente se autoexilió, pero tuvo la mala idea de irse a Alemania Oriental, de modo que volvió pronto y ya en 1979 estaba de nuevo en Chile, prefiriendo "vivir los horrores de la dictadura". Porque en esos años ocurría una cosa muy curiosa: los escritores e intelectuales despotricaban contra el régimen militar, pero se venían a vivir acá, después de haber preferido Madrid, Roma o París durante el gobierno de izquierda que a ellos les gustaba. Claro, la vía chilena al socialismo había traído consigo el caos y la violencia. Había que hacer colas para todo, mientras que bajo la barbarie del régimen militar reinaba el orden y había de todo en las alacenas y los escaparates. Y a los escritores siempre les ha gustado tener tranquilidad y comer bien, de modo que se venían a "sufrir" acá.
Recuerdo que en 1979 hablé una vez por teléfono con Gonzalo Rojas, porque un escritor amigo mío había conseguido que le hiciera un prólogo a un libro que iba a editar en mi imprenta. Pero Rojas no tenía mucha disposición a alabarlo y me costó extraerle el prólogo. Sólo una gran pluma como la suya pudo salir del paso, dejando contento a mi amigo y, sin embargo, no elogiando su libro en absoluto.
En la cita publicada hoy en "El Mostrador", Rojas dice que Neruda era obsecuente y no disidente, como que se arregló para que bajo el gobierno autoritario de Carlos Ibáñez (1927) el hombre fuerte del régimen, su amigo Pablo Ramírez, lo mandara de cónsul a oriente. "Neruda era saca-cuentas y mala persona, rencoroso".
Dice que una vez le preguntaron cómo encontraba la poesía de Gonzalo Rojas y respondió: "Gonzalo no es malo, pero escribe poquito". Éste le mandó contestar: "Dile a Pablo que él es un genio, pero escribe demasiadito".
De Chile, Rojas dijo una vez que era "un país miedoso y mierdoso". Y viendo cómo casi todos acá se acomodan, transigen, disimulan y se dan vuelta la chaqueta, uno tiende a pensar que el poeta no dejaba de tener razón.
Publicado Por Hermógenes Perez de Arce
La buena poesía es un don del cielo. Gonzalo Rojas lo tenía. Pero se puede ser un gran poeta y no ser una buena persona. No era su caso, pero sí el de Neruda, no obstante haber sido canonizado en Chile y el mundo. Ya alguna vez puse las cosas en su lugar a ese respecto. Gonzalo Rojas derechamente opinaba que Neruda era una mala persona, como puede leerse en "El Mostrador" de hoy, donde se cita el libro "Todos Confesos", de Marcelo Mendoza, que contiene una notable entrevista a Rojas.
Éste afirma nunca haber adherido a un partido político, pero sin duda le hacía guiños a la izquierda. Muy humano: si eres poeta o escritor y no se los haces, no tienes destino, no te leen, no te comentan o, si lo hacen, será para hundirte..
Se dice que estuvo exiliado en 1973, pero no lo creo. Posiblemente se autoexilió, pero tuvo la mala idea de irse a Alemania Oriental, de modo que volvió pronto y ya en 1979 estaba de nuevo en Chile, prefiriendo "vivir los horrores de la dictadura". Porque en esos años ocurría una cosa muy curiosa: los escritores e intelectuales despotricaban contra el régimen militar, pero se venían a vivir acá, después de haber preferido Madrid, Roma o París durante el gobierno de izquierda que a ellos les gustaba. Claro, la vía chilena al socialismo había traído consigo el caos y la violencia. Había que hacer colas para todo, mientras que bajo la barbarie del régimen militar reinaba el orden y había de todo en las alacenas y los escaparates. Y a los escritores siempre les ha gustado tener tranquilidad y comer bien, de modo que se venían a "sufrir" acá.
Recuerdo que en 1979 hablé una vez por teléfono con Gonzalo Rojas, porque un escritor amigo mío había conseguido que le hiciera un prólogo a un libro que iba a editar en mi imprenta. Pero Rojas no tenía mucha disposición a alabarlo y me costó extraerle el prólogo. Sólo una gran pluma como la suya pudo salir del paso, dejando contento a mi amigo y, sin embargo, no elogiando su libro en absoluto.
En la cita publicada hoy en "El Mostrador", Rojas dice que Neruda era obsecuente y no disidente, como que se arregló para que bajo el gobierno autoritario de Carlos Ibáñez (1927) el hombre fuerte del régimen, su amigo Pablo Ramírez, lo mandara de cónsul a oriente. "Neruda era saca-cuentas y mala persona, rencoroso".
Dice que una vez le preguntaron cómo encontraba la poesía de Gonzalo Rojas y respondió: "Gonzalo no es malo, pero escribe poquito". Éste le mandó contestar: "Dile a Pablo que él es un genio, pero escribe demasiadito".
De Chile, Rojas dijo una vez que era "un país miedoso y mierdoso". Y viendo cómo casi todos acá se acomodan, transigen, disimulan y se dan vuelta la chaqueta, uno tiende a pensar que el poeta no dejaba de tener razón.
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"Peligro para la Sociedad"
Lunes 25 de abril de 2011.
Mientras distinguidos oficiales, y también uniformados de menor rango, que debieron enfrentar al terrorismo marxista, purgan condenas ilegales en distintos penales, y cuando solicitan las libertades a que tienen derecho ven que les son denegadas con el argumento de que ellos "son un peligro para la sociedad", 13 de los 17 terroristas del sur que atentaron contra un fiscal, cuyo vehículo recibió más de 300 impactos de escopeta, fueron absueltos y dejados en libertad.
El abogado Marcelo Elissalde, que se preocupa de estos temas, ha hecho ver que recientemente estos liberados han incendiado la casa de un "testigo protegido", cuyo testimonio permitió la condena de los cuatro terroristas por aquellos hechos. Además de incendiar la morada, apuñalaron a la cónyuge del referido testigo.
Pero la justicia los dejó libres. Para ella, esos trece no representan "un peligro para la sociedad".
Ahora, nos informa el abogado Elissalde, los cuatro condenados no sólo han presentado un recurso de nulidad del juicio, sino que han iniciado una "huelga de hambre líquida". El año pasado hicieron otra huelga de hambre, que "ablandó" al Gobierno y consiguió la no aplicación de la Ley Antiterrorista.
El flamante presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, el comunista Hugo Gutiérrez, que desde antiguo ha defendido a terroristas de extrema izquierda, ha tomado en sus manos ahora la defensa de los que cometen atentados en el sur. Gutiérrez debe su diputación a la DC, que le cedió un cupo, aparte de otros dos que permitieron llegar a la Cámara a un total de tres parlamentarios rojos, hoy protectores del terrorismo. Dichos parlamentarios fueron recibidos en La Moneda por el Presidente Piñera, que posó sonriente junto a ellos, según las fotografías publicadas en la prensa.
En juicios contra uniformados, en cambio, sí se les ha aplicado, en varios casos, la Ley Antiterrorista en su contra, para agravarles las condenas.
Este es un país muy peculiar: los terroristas no representan "un peligro para la sociedad", y quienes los han combatido, sí. Oficiales distinguidos, que en la vida normal nunca cometieron un delito, pero tuvieron el infortunio de ser asignados a combatir el terrorismo, están presos. En cambio, los que han hecho una profesión de cometer atentados, sólo excepcionalmente cumplen condena (cuatro de diecisiete imputados); tienen el privilegio de que se les apliquen las leyes más suaves y se dan el lujo de vengarse del testigo, supuestamente protegido, y no les sucede nada.
Y algunos sostienen que en Chile vivimos bajo un "estado de derecho".
Publicado por Hermógenes Perez de Arce
Mientras distinguidos oficiales, y también uniformados de menor rango, que debieron enfrentar al terrorismo marxista, purgan condenas ilegales en distintos penales, y cuando solicitan las libertades a que tienen derecho ven que les son denegadas con el argumento de que ellos "son un peligro para la sociedad", 13 de los 17 terroristas del sur que atentaron contra un fiscal, cuyo vehículo recibió más de 300 impactos de escopeta, fueron absueltos y dejados en libertad.
El abogado Marcelo Elissalde, que se preocupa de estos temas, ha hecho ver que recientemente estos liberados han incendiado la casa de un "testigo protegido", cuyo testimonio permitió la condena de los cuatro terroristas por aquellos hechos. Además de incendiar la morada, apuñalaron a la cónyuge del referido testigo.
Pero la justicia los dejó libres. Para ella, esos trece no representan "un peligro para la sociedad".
Ahora, nos informa el abogado Elissalde, los cuatro condenados no sólo han presentado un recurso de nulidad del juicio, sino que han iniciado una "huelga de hambre líquida". El año pasado hicieron otra huelga de hambre, que "ablandó" al Gobierno y consiguió la no aplicación de la Ley Antiterrorista.
El flamante presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, el comunista Hugo Gutiérrez, que desde antiguo ha defendido a terroristas de extrema izquierda, ha tomado en sus manos ahora la defensa de los que cometen atentados en el sur. Gutiérrez debe su diputación a la DC, que le cedió un cupo, aparte de otros dos que permitieron llegar a la Cámara a un total de tres parlamentarios rojos, hoy protectores del terrorismo. Dichos parlamentarios fueron recibidos en La Moneda por el Presidente Piñera, que posó sonriente junto a ellos, según las fotografías publicadas en la prensa.
En juicios contra uniformados, en cambio, sí se les ha aplicado, en varios casos, la Ley Antiterrorista en su contra, para agravarles las condenas.
Este es un país muy peculiar: los terroristas no representan "un peligro para la sociedad", y quienes los han combatido, sí. Oficiales distinguidos, que en la vida normal nunca cometieron un delito, pero tuvieron el infortunio de ser asignados a combatir el terrorismo, están presos. En cambio, los que han hecho una profesión de cometer atentados, sólo excepcionalmente cumplen condena (cuatro de diecisiete imputados); tienen el privilegio de que se les apliquen las leyes más suaves y se dan el lujo de vengarse del testigo, supuestamente protegido, y no les sucede nada.
Y algunos sostienen que en Chile vivimos bajo un "estado de derecho".
Publicado por Hermógenes Perez de Arce
El Costo de Un Disparate
Domingo 24 de abril de 2011.
Si Chile logró salir relativamente bien parado de los desafíos internacionales que enfrentó en el siglo XX, fue gracias a que tuvo un Gobierno Militar que nos fortaleció bélicamente y a que había una norma que permitía destinar el diez por ciento de las ventas de cobre de la Gran Minería a mantener bien provistas y pertrechadas a nuestras fuerzas armadas.
El Gobierno Militar las reequipó y, gracias a eso, pudo enfrentar a pie firme el desafío reivindicacionista peruano de Velasco Alvarado en los '70, el posterior centenario de la Guerra del Pacífico, sin alteraciones; y los desafíos del expasionismo transandino, que pretendía "recuperar el territorio insular argentino" (es decir, las islas australes chilenas), por no mencionar la eterna letanía reivindicacionista boliviana, hoy renovada una vez más.
Si Chile no hubiera estado bien armado y si sus tropas no hubieran visto restablecida su eficacia bajo el Gobierno Militar, habríamos terminado el siglo XX con muchos "pedacitos menos", como los que regaló el gobierno de Patricio Aylwin al negarse a ejercitar los recursos que le correspondían al país tras el fallo inicuo de mayoría de dos sedicentes juristas, pero no otra cosa que dilettantes corruptos que nos despojaron de Laguna del Desierto.
Ahora en Perú existe la posibilidad de que triunfe Ollanta Humala, que tan recientemente como octubre de 2010 expresó a la periodista alemana Ulrike Baader su deseo de establecer un régimen parecido al de Adolfo Hitler en los Andes y ampliar las fronteras del Perú hacia el norte, el este y el sur, en este último caso restableciendo el "Collasuyo" incásico hasta llegar al río Maule en Chile y a Tucumán en Argentina.
Ante desafíos inminentes como ése y los que plantea la reforma constitucional boliviana, que pretende declarar como propios de ese país extensos territorios chilenos
¿que vamos a hacer acá?
Derogar la única norma que nos ha permitido fortalecernos bélicamente: el diez por ciento de las ventas de cobre de la Gran Minería.
¿Para qué?
Para que sean los políticos los que determinen los recursos que ellas van a percibir año a año.
¿Y qué van a hacer los políticos?
Lo que hicieron antes de existir la norma del diez por ciento y lo que han hecho siempre: empobrecer y debilitar a las fuerzas armadas para tener ellos más recursos con los cuales comprar votos y así alcanzar o mantener el poder.
Publicado por Hermógenes Perez de Arce.
Si Chile logró salir relativamente bien parado de los desafíos internacionales que enfrentó en el siglo XX, fue gracias a que tuvo un Gobierno Militar que nos fortaleció bélicamente y a que había una norma que permitía destinar el diez por ciento de las ventas de cobre de la Gran Minería a mantener bien provistas y pertrechadas a nuestras fuerzas armadas.
El Gobierno Militar las reequipó y, gracias a eso, pudo enfrentar a pie firme el desafío reivindicacionista peruano de Velasco Alvarado en los '70, el posterior centenario de la Guerra del Pacífico, sin alteraciones; y los desafíos del expasionismo transandino, que pretendía "recuperar el territorio insular argentino" (es decir, las islas australes chilenas), por no mencionar la eterna letanía reivindicacionista boliviana, hoy renovada una vez más.
Si Chile no hubiera estado bien armado y si sus tropas no hubieran visto restablecida su eficacia bajo el Gobierno Militar, habríamos terminado el siglo XX con muchos "pedacitos menos", como los que regaló el gobierno de Patricio Aylwin al negarse a ejercitar los recursos que le correspondían al país tras el fallo inicuo de mayoría de dos sedicentes juristas, pero no otra cosa que dilettantes corruptos que nos despojaron de Laguna del Desierto.
Ahora en Perú existe la posibilidad de que triunfe Ollanta Humala, que tan recientemente como octubre de 2010 expresó a la periodista alemana Ulrike Baader su deseo de establecer un régimen parecido al de Adolfo Hitler en los Andes y ampliar las fronteras del Perú hacia el norte, el este y el sur, en este último caso restableciendo el "Collasuyo" incásico hasta llegar al río Maule en Chile y a Tucumán en Argentina.
Ante desafíos inminentes como ése y los que plantea la reforma constitucional boliviana, que pretende declarar como propios de ese país extensos territorios chilenos
¿que vamos a hacer acá?
Derogar la única norma que nos ha permitido fortalecernos bélicamente: el diez por ciento de las ventas de cobre de la Gran Minería.
¿Para qué?
Para que sean los políticos los que determinen los recursos que ellas van a percibir año a año.
¿Y qué van a hacer los políticos?
Lo que hicieron antes de existir la norma del diez por ciento y lo que han hecho siempre: empobrecer y debilitar a las fuerzas armadas para tener ellos más recursos con los cuales comprar votos y así alcanzar o mantener el poder.
Publicado por Hermógenes Perez de Arce.
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sábado, 23 de abril de 2011
La Historia la Escriben los... Perdedores
Sábado 23 de abril de 2011
"Excepcional" se titula la crítica de teatro de "El Mercurio" de hoy, para calificar una obra del escritor de izquierda Guillermo Calderón, "Villa+Discurso", sobre Villa Grimaldi y un discurso apócrifo de Michelle Bachelet. El crítico llena de elogios a la obra y dice: "No cuesta creer que en el futuro éste será un texto clave para indagar en las heridas abiertas, en las contradicciones sin resolver y cuentas morales pendientes de nuestra nación en las últimas décadas".
¿Serán las cuentas pendientes con la izquierda marxista, pues nunca se le cobraron, aunque armó un ejército clandestino para tomar el poder por las armas y no vaciló en apresar y torturar opositores durante su gobierno? Tengo dos amigos que fueron torturados por su policía política, sin haber cometido delito (y nadie los ha indemnizado). Y a uno, después de la tortura, lo interrogó el subdirector comunista de Investigaciones. ¿Serán esas cuentas pendientes y heridas abiertas?
Pero ¿usted está loco? ¿Cómo pregunta eso? Si ellos perdieron la guerra, porque su ejército fue derrotado ¡pero ganaron la posguerra!. Y entonces ellos escriben la historia. Villa Grimaldi es hoy un museo de propaganda de ellos. Allí, según el crítico de "El Mercurio", existió "el centro de torturas y exterminio durante la dictadura militar". Y esta obra "excepcional", según nos dice el crítico, lo es porque hace decir a Michelle Bachelet lo que ella, por prudencia política, no dice.
La "sincera".¿"Sincera"? La historia oficial dice que Michelle fue torturada en Villa Grimaldi. Pero la verdad la dijo ella en una entrevista de TV que yo vi: "No fui torturada". Es que era en los tiempos en que recién comenzaba a ser figura pública. Ella añadió que su madre había sido torturada, pero esto no era verdad: la señora Angela Jeria reconoció, con gran integridad, que había sido tratada soezmente, pero no torturada. Todo esto está documentado en mi libro "Terapia para Cerebros Lavados".
En esta obra de teatro "excepcional" (para el crítico de "El Mercurio") se despliega sobre el escenario un cartel que dice (sobre Villa Grimaldi): "Lo que sucedió en esta casa, sucedió también fuera de ella. El terrorismo de estado operó sobre el corazón del país".
Así escriben la historia los derrotados en la guerra subversiva que ellos iniciaron: ¡Chile entero fue una Villa Grimaldi, centro de torturas y exterminio! Y en "El Mercurio" se nos dice que en el futuro éste será un "texto clave" de nuestra nación.
Por supuesto, si alguien se aventurara a preguntarles a quienes trabajaron en Villa Grimaldi, que efectivamente fue un centro de detención de elementos terroristas y subversivos, particularmente del MIR (por su condición de ayudista de éste fue detenida durante cinco días allí Michelle Bachelet), se encontraría con una historia completamente distinta.
Desde luego, en un país en que había veinte mil extremistas armados (diez mil locales, reconocidos por Altamirano; y similar cantidad de extranjeros, documentada por la OEA), era preciso tener centros de detención e interrogación. Pero, por las condiciones del lugar, era imposible que fuera "un centro de torturas y exterminio". Sus paredes delgadas, medianeras con comercios en funciones, que daban a la calle, lo hacían impensable: los gritos de los supuestos torturados los habrían oído hasta los transeúntes, y las monjitas de enfrente.
Sí, las monjas de un convento que existía al frente, y que llevaban diariamente la leche para el consumo del lugar. Ellas no habrían podido menos que horrorizarse y advertirlo.
El "torreón de la muerte" de la Villa Grimaldi, que ha fabricado la literatura izquierdista, era, según un oficial que trabajó ahí, una estructura usada para guardar materiales y no para interrogar o apremiar a personas.
Bueno, pero esa es la versión de los que trabajaron ahí, los uniformados, los que ganaron la guerra. Ahora la historia la escriben los perdedores. Y así no más es. ¿A quién le va a creer usted, a un brigadier, persona reconocidamente honorable, que estuvo por años en Villa Grimaldi, o a un escritor de extrema izquierda dedicado a divulgar un mito? Al segundo, por supuesto. ¿Usted le va a creer a Michelle Bachelet I, cuando precisó que había sido detenida, pero no torturada (y estaba bien detenida, porque era ayudista del MIR, véase su biografía no desautorizada), o a Michelle Bachelet II, "torturada por Pinochet" (sic) según la revista "Time". A la segunda, por supuesto.
No satisfechos con reescribir la historia, los perdedores ahora nos anuncian que ésa ni siquiera es la definitiva historia, que será mucho peor. Nos dicen que Michelle Bachelet, por prudencia política, no se ha atrevido a contarla, pero que el día en que la cuente, sólo ahí se va a poder "indagar en las heridas abiertas, contradicciones sin resolver y cuentas morales pendientes", que de ninguna manera son las que deberían haber rendido los que iniciaron la violencia en Chile, quisieron convertirlo en un estado totalitario y, hoy día, reciben trescientos millones de dólares de indemnizaciones al año por el perjuicio que sufrieron al no permitírseles mandar a sus oponentes políticos a gulags como los que existían en el país que servía de ejemplo a Salvador Allende y él consideraba nuestro "Hermano Mayor".
Publicado por Hermógenes Pérez de Arce
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viernes, 22 de abril de 2011
Chile: Renuncias por convicción de conciencia.[2008]
Renuncias por convicción de conciencia.
Hermógenes Pérez de Arce
Miércoles 13 de Febrero de 2008
Miércoles 13 de Febrero de 2008
La izquierda está en problemas, pues ha instituido una norma que, imprevistamente, se vuelve contra ella misma: la de la "convicción de conciencia".
Ella, el año del atentado contra Pinochet, convivía con el vocero del FPMR, Alex Vojkovic, en cuya casa se hacían reuniones. ¿Estuvo a una distancia del delito como para crear "convicción de conciencia" de su responsabilidad?
Otros antecedentes la acentúan. En su biografía, obra de Andrea Insunza y Javier Ortega, se la describe trabajando en el MIR (pp. 95 y 102).
Otros antecedentes la acentúan. En su biografía, obra de Andrea Insunza y Javier Ortega, se la describe trabajando en el MIR (pp. 95 y 102).
Y César Quiroz, fundador del FPMR, con formación militar en Rumania, Cuba y la guerrilla de Nicaragua, declaraba a "El Mercurio" del 27.04.03: "Hoy muchos de nuestros compañeros participan en el Gobierno de la Concertación. La ministra de Defensa (Michelle Bachelet) es una de ellos. Ella fue una persona que, en su momento, asumió nuestra opción". Lo cual fue confirmado poco después por "encapuchados" del FPMR en conferencia de prensa ("El Mercurio", 19.06.03).
Y por Rafael Pascual, prófugo en Barcelona, quien en "La Vanguardia" del 20.03.06 revela: "Asaltamos el centro de la inteligencia militar, en Santiago: 17 muertos constatados...". Capturado, se fugó: "Viví un año en la clandestinidad... En esos días conocí a Michelle Bachelet... Me compró un libro de Neruda, de los que yo vendía para sufragar el FPMR".
Y por Rafael Pascual, prófugo en Barcelona, quien en "La Vanguardia" del 20.03.06 revela: "Asaltamos el centro de la inteligencia militar, en Santiago: 17 muertos constatados...". Capturado, se fugó: "Viví un año en la clandestinidad... En esos días conocí a Michelle Bachelet... Me compró un libro de Neruda, de los que yo vendía para sufragar el FPMR".
Mi opinión es que todo ello crea "convicción de conciencia". Debería renunciar, en la línea de la carta del ex comandante en jefe Juan Emilio Cheyre, que impetra una ley para impedir ser Presidente, ministro, parlamentario, embajador, subsecretario, intendente o jefe de servicio a quien, directa o indirectamente, hubiere, entre otras conductas, "empuñado las armas en la lucha armada", "propiciado, apoyado o participado en actos terroristas" o "pertenecido o sido parte activa de organizaciones nacionales o extranjeras que llevaron adelante o promovieron la subversión o la revolución en cualquiera de sus formas".
Con tal ley, "el desalojo" sería masivo.
Con tal ley, "el desalojo" sería masivo.
Por el momento y bajo el "Estado de izquierda", basta la doctrina Escalona-Bachelet. Si resta una brizna de coherencia, ambos deberían encabezar la lista de "renuncias por convicción de conciencia".
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